La Cámara de Comercio Dominico-Venezolano, con un gesto de solidaridad ‘bacana’, ha movilizado a nuestra gente para extender una mano amiga a nuestros hermanos venezolanos, duramente golpeados por los recientes terremotos. Desde este viernes, el Sambil se convierte en un punto clave, un verdadero centro de acopio habilitado en el local K54 del nivel Kennedy, para recibir todas esas donaciones que, de una vez, serán canalizadas hacia donde más se necesitan. Este esfuerzo, encabezado por Luis Enrique Meneses, demuestra el profundo lazo que une a nuestras naciones.
Asegún los requerimientos más urgentes que han llegado desde Venezuela, la prioridad ahora mismo es el apoyo a los más vulnerables. Se necesitan pañales, fórmula infantil, alimentos no perecederos –especialmente enlatados–, toallas húmedas y suero en polvo. Pero la vaina no se queda ahí; el tema de salud es crítico, por lo que medicamentos esenciales como analgésicos, antipiréticos, antibióticos, antisépticos, gasas, algodón y soluciones de rehidratación oral son un viaje de importantes. Es un momento crucial donde cada aporte cuenta para aliviar el sufrimiento de las familias afectadas.
La logística para esta noble causa está de lo más bien organizada. No solo Sambil es el epicentro de la recolección; una red de centros de acopio intermedios se ha establecido en los restaurantes Cacharepa, facilitando que la gente pueda dejar sus donaciones más cerca de su casa o trabajo. Y lo mejor de todo, Laser Airlines se ha montado en este ‘coro’ de solidaridad, ofreciendo el envío gratuito de todos los insumos recolectados hasta Venezuela. Esto es un ejemplo claro de cómo, cuando hay voluntad, el ‘tigueraje’ dominicano se une para apoyar causas justas, superando los obstáculos de la distancia y el costo.
Los terremotos que han sacudido Venezuela, con epicentro en regiones cercanas a la capital, han generado no solo daños materiales significativos, sino también un tremendo impacto psicológico en la población. La resiliencia del pueblo venezolano es admirable, pero la magnitud de la catástrofe requiere un apoyo internacional contundente. República Dominicana, hogar de una vasta comunidad venezolana que ha buscado refugio y oportunidades, siente esta tragedia de manera particular. La respuesta rápida y coordinada de la Cámara Dominico-Venezolana y el sector privado es un reflejo de esa conexión y la genuina preocupación por el bienestar de quienes, aunque lejos, siguen siendo nuestros hermanos.
La transparencia es clave en este tipo de iniciativas, y Meneses lo tiene claro. Si bien la idea de recibir aportes económicos es algo que se está considerando, por ahora la prioridad es la recolección física de los insumos más urgentes. ‘Esto sucedió ayer. Amanecimos con noticias terribles y a partir de esta mañana empezamos a hacer todo lo que hasta ahora te puedo anunciar’, explicó. La cautela en el manejo de fondos en efectivo busca asegurar que cada peso llegue a su destino y que no haya espacio para malas interpretaciones, garantizando que este esfuerzo ‘chulo’ sea impecable de principio a fin. Este enfoque metódico es esencial para mantener la confianza y la motivación de los donantes.
En definitiva, este despliegue de ayuda es un testimonio del corazón solidario del dominicano. Desde Sambil hasta los rincones donde cada quien pueda aportar, la invitación está abierta para que sigamos demostrando que, en los momentos difíciles, la hermandad prevalece. ¡Es hora de unirse y mostrarle a Venezuela que no están solos!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




