¡Ay, pero qué vaina más jevi! Egipto ha pegado un golpe en el Mundial que dejó a medio mundo boquiabierto, eliminando a Australia en una ‘tanda de penaltis’ que fue un sube y baja de emociones. Los Faraones se llevaron la victoria con un 4-2 en la ruleta rusa desde los doce pasos, después de que el partido terminara 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga. Hossam Abdelmaguid fue el héroe, metiendo el gol decisivo que puso a celebrar a la nación entera, demostrando que en el fútbol, el que persevera, alcanza.
Esta hazaña es de otro nivel para Egipto, que en su cuarta participación mundialista logra por primera vez avanzar más allá de la fase de grupos. ¡Imagínate tú! Cuatro veces intentándolo y ahora es que se les da el coro. Por otro lado, los ‘Socceroos’ de Australia se quedan con el amargo sabor de la derrota y un récord que no es para nada chulo: 0-3 en las fases eliminatorias. Parece que les falta un ‘tigueraje’ extra para poder cerrar esos partidos cruciales. El portero australiano Mathew Ryan entró de cambio y, según se vio, no pudo detener ni uno de los disparos egipcios, dejando la puerta abierta para la victoria africana.
El partido no fue poca cosa, no. Emam Ashour fue quien puso a Egipto por delante en el minuto 13, metiendo un gol que ya olía a victoria. Pero el fútbol, como la vida, da muchas vueltas y giros inesperados. Australia empató en el minuto 55 gracias a un autogol de Mohamed Hany, el defensa egipcio que, ¡ay bendito!, se convirtió en el primer jugador en la historia de la Copa del Mundo en anotar dos goles en propia puerta en la misma competición. Una estadística que de seguro no le va a gustar para nada, pero que es parte de la historia del fútbol mundial. Un ‘mal de ojo’ o qué sé yo, pero tremenda ‘chercha’ se armó con esa vaina.
La tensión de los penaltis fue de infarto. Por Australia, Harry Soutar fue el primero en fallar, mandando el balón por encima del larguero, y Lucas Herrington, con solo 18 añitos, estrelló su disparo en el travesaño. Esos errores fueron clave para que Egipto cogiera aire. Los goleadores egipcios en la tanda fueron Mahmoud Saber, Ramy Rabia y, para alegría de muchos, el mismísimo Mohamed Salah. A pesar de una lesión en el tendón de la corva que arrastraba desde el último partido de la fase de grupos, Salah demostró su calidad y metió el suyo, dejando claro que es un ‘monstruo’ en la cancha, un verdadero crack que no se rinde ‘de una vez’.
Ahora, el camino de Egipto sigue en los octavos de final, y la cosa se pone más ‘jevi’ todavía. Se enfrentarán al vigente campeón, Argentina, o a Cabo Verde, el próximo martes en Atlanta. Sea cual sea el rival, va a ser un partidazo que nadie se va a querer perder. Argentina viene fuerte, pero Cabo Verde ha demostrado que tiene lo suyo y puede dar el palo. Lo que sí es seguro es que Egipto ya ha hecho historia y está en un viaje de alegría y esperanza para su gente, demostrando que con ganas y ‘talento del bueno’ se puede llegar lejos. ¡Qué ‘bacano’ sería ver a los Faraones seguir dando guerra y sorprendiendo a todo el mundo!
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