La muerte del joven Darlin Enmanuel Mercado Reyes no es una vaina aislada, ¡ni de relajo! Aquí en el patio, el patrón de que la juventud sea la principal víctima de la ‘Violencia Policial’ es algo que nos tiene con el moño virao’ desde hace rato. Los números duelen, mi gente, y la realidad es que más de 270 muchachos han caído a manos de la Policía Nacional solo en este gobierno, una estadística que nos obliga a sentarnos y reflexionar sobre este ‘tigueraje’ que parece no tener fin. ¡Qué loquera!
La base de datos de ‘Patrulla Letal’ de Diario Libre, una herramienta que nos ha permitido entender mejor esta situación, revela un panorama aún más crudo. Desde 2004 hasta el 2026, de las 2,445 personas fallecidas en intervenciones policiales reportadas por la prensa donde se pudo determinar la edad, ¡un viaje de 1,298 eran jóvenes entre 16 y 35 años! Esto no es algo de ahora; es un patrón sostenido en el tiempo que grita por soluciones y que va más allá de un solo período gubernamental. ¡Hay que buscarle la vuelta a esa vaina!
Es comprensible, quizás, que los jóvenes tengan mayor presencia en los espacios públicos por razones de trabajo, estudios o simplemente para echar un coro con los panas. Sin embargo, esta realidad no debería traducirse en un aumento desproporcionado de su exposición a la letalidad policial. Es una edad en la que se forjan el futuro y la personalidad, y el miedo a la autoridad, en vez de respeto, es una señal de que algo anda de lo más mal en el sistema.
Asegún las estadísticas de los últimos años, los 22, 25 y 23 años son las edades con mayor incidencia de víctimas, concentrando un preocupante número de casos. Pero la vaina se pone más difícil de digerir cuando uno ve que hasta muchachos de apenas 16 años han perdido la vida en hechos con agentes. Esto nos dice que no hay edad ‘segura’ dentro de esa franja juvenil, y que la vulnerabilidad empieza casi con la adolescencia, una realidad que nos debería tener a todos con los ojos bien abiertos y buscando soluciones de una vez.
Esta tendencia a la violencia letal no solo afecta a las familias directamente involucradas, dejándolas en el aire, sino que también socava la confianza de la población en sus instituciones encargadas de velar por la seguridad. La gente está cansada de vivir con el ‘miedo en el cuerpo’ cada vez que un familiar joven sale a la calle. Es imperativo que la reforma policial, de la cual tanto se habla, se materialice en acciones concretas que garanticen la vida y la integridad de nuestros jóvenes. ¡No es ‘un relajo’!
Casos como el de Darlin Enmanuel o el trágico suceso de Donally Martínez en el carnaval de Santiago, aunque con desenlaces legales diferentes, nos recuerdan la urgencia de una reestructuración profunda. La capacitación continua en el uso de la fuerza y en mediación es fundamental. No podemos seguir con la chercha de que ‘se les fue la mano’. Una policía moderna y eficiente debe ser cercana a la comunidad, promotora de la seguridad, no de la zozobra. ¡Es hora de un cambio ‘bacano’ para el futuro de nuestros muchachos!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




