¡Qué vaina, mi gente! El sueño mundialista de Colombia se nos fue en humo de una forma que dejó a más de uno con el corazón en la mano. En un partido que se fue largo como un viaje sin guagua, Suiza elimina a los cafeteros en una tanda de penales que fue un verdadero dolor de cabeza. Ese fue un desaire que nadie esperaba, una batalla campal donde la suerte no estuvo del lado sudamericano, dejando un sabor agridulce que ni el mejor café del mundo puede endulzar.
Recordando el Mundial de 2014, cuando el ‘tigueraje’ de James Rodríguez nos puso a soñar en grande llegando a cuartos, esta selección llegaba con un coro de esperanzas. Con Luis Díaz y un James veterano, la afición pensaba que esta vez sí se podía ‘sacar la cara’ y llegar lejos. Pero la vaina no dio, y ese ‘pa’ fuera’ tempranero es un trago amargo para un equipo que, según muchos, tenía material para mejores cosas. Es como cuando uno tiene el chance de ganar la lotería y la boleta se pierde en el último minuto, ¡qué mala pata!
Por otro lado, los suizos, que no llegaban a cuartos de un Mundial desde 1954 —¡hace un viaje de años!—, demostraron que la disciplina y la organización son una vainita que rinde frutos. Con un juego táctico, bien armadito atrás, supieron frenar la creatividad colombiana, que es de por sí bacana pero que esta vez no pudo lucir a plenitud. A veces, la estrategia sencilla le gana al talento puro, y en este caso, el ‘plan suizo’ se ejecutó de lo más bien.
El ambiente después del partido era para llorar. Luis Suárez, uno de los atacantes colombianos, lo describió como ‘un día triste’, pero también lo ve como un ‘punto de inflexión’. Y es que la fanaticada, que llenó los estadios de amarillo, merece ese respeto. Esa pasión en las gradas, ese ‘coro’ de apoyo incondicional, es lo que hace que el fútbol sea tan jevi, tan chulo, a pesar de las derrotas. El ‘tigueraje’ de la afición siempre está ahí, ‘de una vez’.
La tanda de penales, siempre un drama aparte, es una verdadera lotería donde el nervio juega un papel crucial. Davinson Sánchez le dio al travesaño, y aunque Manuel Akanji también la mandó a las nubes, la atajada espectacular de Gregor Kobel a Cucho Hernández fue un golpe duro. Al final, Rubén Vargas no perdonó y selló la victoria para Suiza. Esos momentos son los que definen los héroes y los desafortunados, y esta vez, la moneda cayó del lado suizo.
Ahora, a los suizos les espera un ‘lío’ tremendo, porque se enfrentarán a la campeona defensora, Argentina, que viene de ganar un partido dramático contra Egipto. Esa sí que será una vaina de otro nivel, un verdadero duelo de titanes donde veremos quién se llevará el plato. ¡Ese partido promete ser ‘de la chercha’!
Así es el fútbol, mi gente, lleno de sorpresas y de momentos que te parten el alma o te llenan de alegría. A veces la ‘chepa’ juega un papel, otras veces la calidad, y siempre la pasión. Colombia se despide del sueño mundialista, pero con la cabeza en alto y con la esperanza de que este ‘desaire’ sea el empuje para volver más fuertes. ¡Pa’ que lo sepas!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



