¡Qué ‘vaina’ más rara, mi gente! Asegún el reciente reporte, la República Dominicana ha experimentado un fenómeno peculiar con las importaciones de bebidas alcohólicas durante el primer semestre de 2026. Resulta que, aunque el volumen de estas bajó un 0.81 %, pasando de 39.85 millones a 39.53 millones de litros, las recaudaciones fiscales por el **alcohol** importado están ‘de lo más bien’, mostrando un aumento significativo. Esto nos deja claro que, a veces, la dinámica del mercado es un ‘tigueraje’ que va más allá de lo que uno pensaría a primera vista, demostrando que menos cantidad no siempre significa menos ‘cheles’ para el Estado.
Analizando los detalles, la cerveza, el vino y el alcohol etílico fueron los principales protagonistas, concentrando casi el 70 % del volumen total importado. Sin embargo, fueron precisamente la cerveza, con una caída del 10.0 %, y el vino, con un 4.5 % menos, junto a las bebidas espirituosas que mermaron un 13.7 %, los que tiraron el volumen hacia abajo. Otros productos como el coctel, la cava, la sidra y el coñac también mostraron reducciones considerables, evidenciando una tendencia general a importar menos litros.
Pero, ¿dónde está el ‘truco’ o el porqué de que las recaudaciones suban si importamos menos? La clave está en el valor. Aunque importamos menos litros, el valor FOB (Free On Board) de estas compras aumentó un 4.06 %, pasando de US$130.97 millones en el primer semestre de 2025 a US$136.28 millones en el mismo período de 2026. Esto sugiere que se están importando productos de mayor costo unitario, lo que impulsa tanto el valor total de las importaciones como la ‘tajada’ que le toca al fisco.
En números concretos, las recaudaciones por alcoholes para junio de 2026 alcanzaron los RD$2,305.25 millones, un incremento del 8.98 % respecto al año anterior. A nivel acumulado, de enero a junio, el aumento fue aún más pronunciado, con un 13.40 % por encima de lo recaudado en 2025. Esto es ‘un viaje de’ dinero extra para las arcas del Estado, que sin duda viene ‘de una vez’ a fortalecer la economía, demostrando que la calidad y el valor a veces pesan más que la cantidad bruta en este ‘coro’ de las importaciones.
Si hablamos de procedencia, el Reino Unido se lleva la delantera, siendo el principal origen de las bebidas alcohólicas que llegaron al país durante este semestre, aportando un 28.57 % del valor total. Le siguen de cerca Estados Unidos y España, con participaciones significativas. Francia, por su lado, registró un crecimiento ‘chulo’ del 35.6 % en sus envíos, mientras que México y Chile vieron una reducción importante en sus exportaciones hacia la ‘tierra del merengue’, lo que da un panorama de cómo van cambiando los suplidores favoritos.
Mirando un poco hacia atrás, la historia de las importaciones de alcohol en el país es bien interesante. Entre 2018 y el primer semestre de 2026, la República Dominicana ha traído un total de 323.45 millones de litros de bebidas alcohólicas. El ‘pico’ se dio en 2022, con 51.05 millones de litros, después de una caída ‘jevi’ en 2020 que, asegún el reporte, coincidió con la pandemia del Covid-19, momento en que las importaciones se desplomaron. Aunque hubo un repunte en 2024, tanto el cierre de 2025 como lo que va de 2026 han mostrado nuevamente una disminución en el volumen total.
En resumidas cuentas, esta situación donde baja el volumen pero sube el valor y las recaudaciones es un indicativo de un cambio en el patrón de consumo o de importación, quizás hacia productos más ‘premium’ o con precios más elevados. Para el Estado, esta ‘chercha’ se traduce en más ‘cheles’ que pueden ser destinados a otras áreas, mostrando una resilencia económica que, aunque parezca contradictoria, está rindiendo sus frutos. Es una dinámica que vale la pena seguir de cerca para entender mejor cómo se mueve nuestro mercado y las finanzas del país.
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