En un mundo donde el consumo de tabaco se cobra entre siete y ocho millones de vidas anualmente, con más de un millón de no fumadores afectados, la República Dominicana está diciendo ‘¡ya basta!’ a esta ‘vaina’. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), nuestra gente no está exenta de este ‘coro’ peligroso. El reporte indica que un 10% de los adultos fuma, y lo que es más preocupante, entre un 6% y un 8% de los jóvenes de 13 a 15 años están cayendo en la de los cigarrillos convencionales o electrónicos, con una tendencia al alza, ¡especialmente en las mujeres! Ante este panorama, el Ministerio de Salud, con el apoyo de la OPS, Vital Strategies y Tobacco-Free Kids (CTFK), está metiéndole el pecho a la creación de “espacios libre de humo” en todo el país. Esta es una noticia de las buenas, ¡de una vez!
Rosa Sandoval, asesora regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha tirado la bola al aire, explicando que la situación de consumo en nuestros jóvenes es un reflejo de la región, pero que en la RD, ‘asegún’ ella, necesitamos ponernos las pilas para responder a esta tendencia. La iniciativa de los “espacios libre de humo” es una medida altamente coste-efectiva, o sea, que no nos cuesta un ojo de la cara y da resultados bacanos. La idea es sencilla pero potente: que la gente deje el tabaco y proteger a los no fumadores de ese humito ‘medio dañino’. Esta lucha se echó a andar a finales de 2021, comenzando con la actualización de la regulación para centros de salud, buscando abrir el camino a una conversación nacional que proteja a la familia, a los jóvenes y a los trabajadores, garantizando ‘sitios’ más saludables para todos.
Andelys de la Rosa, quien dirige las Enfermedades Crónicas no Transmisibles en el Ministerio de Salud, nos cuenta que esto de fomentar espacios libres de humo no es cosa de ahora, sino que llevan años en este ‘tigueraje’, capacitando médicos y recogiendo evidencias sobre cómo se mueve el consumo de tabaco y los vapeadores. La importancia del trabajo en equipo con organismos internacionales es crucial para que la estrategia coja fuerza. De hecho, acaban de terminar una encuesta a jóvenes entre 13 y 15 años y, aunque los resultados finales aún no están listos, la tendencia, ‘lamentablemente’, apunta para arriba. De la Rosa enfatizó que para lograr una regulación de espacios 100% libres de humo, se enfocarán primero en los lugares esenciales para la familia y los trabajadores.
Para ir al grano, ya se ha dado el primer paso fuerte con la capacitación de 74 médicos de primer nivel y personal de salud en diferentes regiones del país, todo con el respaldo de la OPS, para que estén bien claros en esto de la ‘sensación tabáquica’. De la Rosa también soltó la primicia de una reunión reciente con el ministro de Salud Pública y el de Administración Pública para ir definiendo cuáles serán esas regulaciones por áreas. Además, ya tienen acuerdos con los decanos de medicina de las universidades a través de la Asociación Dominicana de Facultades y Escuelas de Medicina (Adofem), lo que les permite saber qué se está haciendo internamente en las academias y qué hace falta para seguir combatiendo el tabaquismo.
Y si eso no fuera suficiente, el Ministerio de Salud Pública y la OPS tienen preparado un evento jevi para el miércoles 29 de julio de 2026: “Sin filtro: jóvenes, tabaco y realidad”. Este encuentro tendrá foros con científicos y actividades diseñadas para la muchachada, buscando entender qué es lo que les llama la atención del tabaco y cómo trabajar con ellos para regular el consumo. Porque, como bien dijo Andelys de la Rosa, ‘Estos espacios 100 % libre de humo, como cualquier regulación en la República Dominicana, no nos sirve de nada si no sabemos implementarlas adecuadamente’. La dirección que ella lidera está enfocada en darle el peso de las evidencias sobre el impacto en la salud que estos productos traen desde temprana edad.
Otras medidas que se están barajando, y que han funcionado en otros países de la región, incluyen poner advertencias sanitarias ‘bien grandes’ en los empaques de tabaco y prohibir la publicidad, la promoción y el patrocinio de estos productos. Rosa Sandoval explicó que los fabricantes usan los paquetes como un ‘gancho’ para atraer y fidelizar a los jóvenes, convirtiéndolos en instrumentos de desinformación. Ernesto Sebrié, de CTFK, puso a Canadá y Brasil como ejemplos de cómo las advertencias sanitarias transforman el paquete en una herramienta educativa sobre los daños del tabaco, incluso con números de ayuda. Gustavo Sonora, de Vital Strategies, fue más allá y sugirió el ’empaquetado neutro’, una caja sin ‘atractivo’ para que el producto pierda todo su poder publicitario.
El doctor en Economía, Guillermo Paraje, de la Universidad Adolfo Ibáñez, ratificó que medidas como los ambientes libres de humo son súper efectivas y ‘prácticamente gratis’ de implementar. Es un ‘ganar-ganar’, pues el costo de combatir las enfermedades que provoca el tabaco es altísimo, no solo para quienes las padecen, sino también para sus cuidadores, especialmente las mujeres, quienes a menudo ven afectada su capacidad de trabajar y estudiar. Es una responsabilidad de todos cuidar la salud de nuestro pueblo. ¡Vamos a darle!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



