En el panorama deportivo dominicano, hay nombres que resuenan con una fuerza especial, y el de Luisín Mejía Oviedo es, sin lugar a dudas, uno de ellos. Este ‘tigere’ banilejo ha demostrado que la pasión y el compromiso transforman una afición en un proyecto de vida que trasciende generaciones. Su trayectoria es un claro ejemplo de lo que significa dedicarse en cuerpo y alma a la dirigencia deportiva, llevando la bandera dominicana a escenarios internacionales. Es una ‘vaina’ de admirar, de verdad.
Asegún el reporte, la hoja de servicios de Mejía no se mide solo por los cargos ocupados, sino por cómo ha impactado el crecimiento institucional y abierto caminos para nuestros atletas. Su carrera dirigencial es ‘¡klk!’ qué impresionante. Antes de ser un gran dirigente, Luisín se fajó como atleta en béisbol, baloncesto, tenis de mesa y softbol. Aunque se define como ‘un extraordinario jugador defensivo, pero impresionantemente malo bateando’ en béisbol, fue el softbol el que le cambió el ‘coro’ de su vida, recuerda haber disputado un liderato de bateo en un torneo de molinete.
La entrada de Mejía a la dirigencia fue natural, no planificada, según la información. Viendo la falta de organización en torneos, decidió ‘meter mano’ para mejorar la estructura. Empezó presidiendo la Asociación de Softbol del Distrito Nacional y luego la Federación Dominicana de Softbol, ¡de una vez! Su filosofía siempre fue aportar, y las responsabilidades le fueron llegando. Durante los años 80, no solo dirigía el softbol dominicano, sino que también era vicepresidente de la Federación Internacional, período donde República Dominicana se ‘lució’ con importantes medallas.
Su ascenso continuó de manera imparable dentro del Comité Olímpico Dominicano (COD). Allí encontró a su mentor, José Joaquín Puello, quien le enseñó a dirigir, manejar recursos y tratar a la gente. Luisín nunca ambicionó el puesto de Puello, sino que trabajó como secretario, y su momento llegó en diciembre de 2003, asumiendo la presidencia del COD. Apenas meses después, el deporte dominicano vivió una de sus mayores alegrías con la medalla de oro de Félix Sánchez en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, ¡un momento ‘chulo’ que marcó un antes y un después para la patria!
Pero lo ‘bacano’ no terminó ahí. El reconocimiento más importante, según el reporte, llegó en 2017, cuando fue elegido miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), una candidatura impulsada por el entonces presidente Thomas Bach. Luisín confesó que el proceso para llegar al COI es ‘extremadamente riguroso’, y la noticia le pareció un sueño imposible. Dos años más tarde, en 2019, fue electo presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (ODECABE), que después se convertiría en Centro Caribe Sports. ¡Un viaje de logros internacionales que nos llena de orgullo!
Hoy, el ‘legado viviente’ de Luisín Mejía sigue ‘echando pa’lante’. La noticia destaca que forma parte de la exclusiva comisión de nueve miembros encargada de evaluar y recomendar las sedes de los Juegos Olímpicos, un cargo que él considera el mayor honor de su trayectoria. Además, entre sus grandes aportes al país, se menciona la aprobación de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 y la designación de República Dominicana como sede de la Asamblea del Comité Olímpico Internacional en 2027. Estos son hitos que, gracias a su visión y ‘tigueraje’, marcarán el deporte dominicano por mucho tiempo. ¡Está de lo más bien su ejemplo para la juventud!
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