¿A quién no le ha pasado esa vaina? De repente, el ojo te empieza a brincar como si tuviera vida propia, un temblor del párpado que te saca de balance y te hace pensar ‘¿klk con esto?’. Pues, mi gente, esa contracción involuntaria que nos da de vez en cuando tiene un nombre medio raro: mioquimia palpebral. Y tranquilos, que según los expertos, la mayoría de las veces no es nada de gravedad y se quita solo, como si nada hubiera pasado. Es una experiencia común que muchos dominicanos hemos sentido, ¿o no?
Según la coordinadora del Grupo de Trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), María Varela, a quien cita EFE Salud, estas contracciones afectan directamente al músculo orbicular, el que usamos para cerrar el ojo. Ella aclara que el trastorno se debe a una mayor actividad de este músculo, favorecida por nuestro estilo de vida y la salud ocular. De hecho, el estrés emocional y la falta de descanso son los principales ‘culpables’, ya que ambos disparan la actividad del sistema nervioso y propician estos espasmos. ¡Así que a relajarse y dormir bien, mi gente!
Pero ahí no termina la cosa. El consumo excesivo de sustancias estimulantes como el café, el té, las bebidas energéticas o el alcohol también puede irritar el sistema nervioso, haciendo que el párpado se ponga en ‘vaina’ sin pedir permiso. Además, la irritación ocular, sea por sequedad, blefaritis, o por pasarnos un coro de horas pegados a la pantalla del celular o la computadora, también es un detonante jevi. La neuróloga deja claro que no hay diferencia clínica si el temblor te da en el ojo izquierdo o el derecho; es puro azar, ¡no le busques más pies de los que tiene!
Para que el ojo se aquiete y deje la ‘guasa’, los especialistas nos dan una serie de consejos bien bacanos. Primero, duerma bien; una higiene del sueño de primera es vital. Segundo, aprenda a manejar el estrés, coja ese relajo con calma. Y tercero, bájale al café, al alcohol y a cualquier vaina que te acelere mucho. Si siente los ojos secos, póngase unas lagrimitas artificiales, de esas que venden en la farmacia, que eso ayuda un montón. Y si el párpado insiste en su tic, un suave masaje circular en la zona puede aliviar el asunto de una vez.
Ahora, aunque casi siempre es una vaina que no es pa’ tanto, hay momentos donde sí o sí hay que buscar ayuda de un especialista, ya sea un oftalmólogo o un neurólogo. Si los espasmos se te empiezan a extender por la mejilla, la boca o el cuello, ¡ahí hay que ponerse pila! Lo mismo si el ojo se te cierra por completo sin tú quererlo, si el párpado se te cae, si sientes debilidad en la cara, si la visión se te pone rara o si ves el ojo inflamado. También, si el temblor afecta a ambos ojos de forma intensa o si esos síntomas duran entre cuatro y seis semanas sin mostrar ni un chin de mejoría, entonces no le dé más mente y vaya donde el médico. La salud es primero, ¡klk!
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