La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, ha encendido la alarma en el país con unas declaraciones que, de una vez, nos ponen a pensar en la seguridad y el futuro de la justicia dominicana. Asegún ella, si el nuevo Código Penal no ve la luz, la única gente que va a salir ganando es el ‘tigueraje’ criminal. Esta es una advertencia seria que nos invita a reflexionar sobre la importancia de tener leyes al día que realmente enfrenten los desafíos del siglo XXI.
Reynoso no se guardó nada al expresar su preocupación vía la red social X. Fue clarita al señalar que el Código Penal que nos rige actualmente es una ‘vaina’ totalmente obsoleta, un texto de 1884 que ya no tiene ni pie ni cabeza para tipificar los crímenes que se cometen en pleno 2026. ¡Imagínense! Un código de hace más de cien años queriendo atrapar a los ‘malhechores’ de hoy, que están en otro nivel con la tecnología y la inventiva para el delito. La procuradora hizo un llamado a todos los sectores para que nos pongamos ‘en eso’ y pensemos en el bien colectivo del país, en vez de en intereses particulares.
Es que el viejo Código Penal, joya de un pasado colonial y republicano temprano, fue concebido en una época donde los delitos eran otros, y la criminalidad organizada, el ciberdelito, el lavado de activos a gran escala o la trata de personas con métodos modernos eran impensables. Intentar enjuiciar un sofisticado fraude electrónico con herramientas legales de la era de la carreta y el caballo es, sencillamente, una tarea casi imposible. Por eso la insistencia de muchos en que la actualización es no solo deseable, sino indispensable para el sistema de justicia.
La fecha clave está a la vuelta de la esquina: el 3 de agosto. Ese día está pautado para que el nuevo Código Penal entre en vigencia. Pero la cosa no está tan fácil. Ha habido ‘un viaje de’ cuestionamientos y rechazos por diversos sectores de la sociedad, que alegan que el nuevo texto tiene términos ambiguos, definiciones que no están muy claras y hasta artículos que podrían limitar la libertad de expresión. La ‘chercha’ jurídica ha estado buena, y es que una ley de esta magnitud debe ser cristalina y justa para todos, sin dejar cabos sueltos que el ‘tigueraje’ pueda aprovechar.
Ante este panorama, y con el reloj corriendo, el Poder Ejecutivo no se quedó con los brazos cruzados. Sometió al Senado de la República una serie de modificaciones propuestas para ajustar esos puntos conflictivos. Artículos como el 121, 122, 123 y un montón más, hasta el 354, están en la mira para ser revisados y pulidos. Esto demuestra que, aunque hay prisa, también hay voluntad de escuchar y corregir para que la ley que entre en vigor sea lo más robusta y aceptada posible.
El tema del Código Penal, junto a otras ‘situaciones socioeconómicas’ que atraviesa el país, ha sido el motor de diversas manifestaciones populares. La gente ha salido a las calles, y los ‘cacerolazos’ han vuelto a retumbar en el Gran Santo Domingo en la última semana, un sonido que muchos dominicanos asociamos con momentos de reclamo y descontento. Las protestas se han concentrado en puntos emblemáticos de la capital, siendo la Plaza de la Bandera, un sitio con una gran carga simbólica para la expresión ciudadana, uno de los escenarios principales.
Esta situación pone de manifiesto la necesidad urgente de un marco legal moderno que no solo tipifique de forma adecuada los delitos, sino que también garantice la seguridad ciudadana y la credibilidad del sistema de justicia. Es una ‘vaina’ compleja, pero la verdad es que el país necesita salir de este ‘impasse’ con un Código Penal que esté ‘de lo más bien’ para proteger a la gente honesta y ponerle un freno real al ‘tigueraje’ que tanto daño hace.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




