El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha puesto sobre la mesa una discusión que, según él, ya está de lo más bien que se puede posponer: la necesidad de definir el sistema tributario que queremos como país. Díaz no se anduvo con rodeos al plantear que es hora de sentarse, hacer un buen ‘coro’ entre todos los sectores, y definir de una vez por todas un sistema fiscal que no sea una ‘vaina’ de reforma y contrarreforma cada dos por tres. Él mismo criticó que República Dominicana se la pase en ese ‘tigueraje’ de cambiar las reglas fiscales cada corto tiempo, lo que no ayuda en nada a establecer una estabilidad que el país tanto necesita. La propuesta central es un verdadero Pacto Fiscal donde cada quien esté dispuesto a ceder un chin.
Según la noticia, este conocido funcionario insistió en que una reforma fiscal no debe ser una solución a medias o que se desmonte a los pocos meses. La idea es construir un marco que perdure, que dé confianza y seguridad a todos los actores económicos. Para Díaz, hablar de un pacto fiscal ‘de verdad’ implica que no haya excusas; todos deben participar en la mesa de discusión con la clara disposición de llegar a acuerdos, aunque eso signifique dejar ir algo. Es una invitación a reflexionar sobre cuánto estamos dispuestos a pagar y cómo queremos que se inviertan esos recursos para el beneficio colectivo, no solo de algunos privilegiados.
Entre las sugerencias que el ministro hizo, se destacan puntos clave para redefinir las reglas fiscales. Planteó establecer un límite al gasto corriente, algo que, a decir verdad, es una ‘vaina’ pendiente de hace tiempo, y proteger la inversión pública, que es lo que realmente impulsa el desarrollo. Además, hizo énfasis en la necesidad urgente de revisar la Ley de Hidrocarburos. La visión es clara: sustituir los subsidios generalizados, que al final benefician a los que tienen más ‘cuartos’, por mecanismos más focalizados y transparentes, que lleguen directamente a los sectores de menores ingresos. ¡Eso sí que sería un cambio ‘jevi’!
El ministro Magín Díaz explicó con lujo de detalles la lógica detrás de eliminar los subsidios generalizados. Puso como ejemplo que el país importa el 100% de sus combustibles, y que trasladar de golpe las variaciones internacionales a los consumidores es inviable y ningún país serio hace eso. Pero, también resaltó que los subsidios tal como están son regresivos. Según sus datos, ‘un viaje’ del 75% del consumo de gasolina premium lo realiza apenas el 30% de la población con mayores ingresos. ¡Imagínate tú! Eso, para él, no es un buen uso de los recursos públicos, que deberían estar dirigidos a quienes más los necesitan. La propuesta busca que los ajustes sean graduales, por ejemplo, que la gasolina no pueda subir más de un 1% semanal.
Un punto ‘chulo’ de la propuesta es que, cuando los precios internacionales bajen, el Estado no trasladará la reducción completa de una vez al consumidor. Esto se haría para compensar el esfuerzo fiscal que se realiza durante los períodos de alza. Es una estrategia para mantener un equilibrio y evitar que el Estado se desangre cuando la situación internacional se pone ‘fea’. La lógica es justa: si el Gobierno amortigua las subidas, también debería poder recuperar un poco cuando los precios dan un respiro, manteniendo así la estabilidad en las finanzas públicas que tanto anhelamos.
Asimismo, el funcionario señaló que el Gobierno propondrá modificar la regla fiscal actual, que, ‘asegún’ él, penaliza la inversión pública. La idea es crear una regla que de verdad proteja las obras de infraestructura y concentre la disciplina fiscal en el gasto corriente. Advertía que si bajamos la inversión pública, la economía sufre y la capacidad de atraer inversión privada se va al piso. Para un país como el nuestro, se necesita invertir al menos el 4% del PIB en infraestructura; con un 1% o 2% no se va a lograr el crecimiento que el país necesita para estar ‘bacano’.
A pesar de la incertidumbre global, Díaz pintó un panorama económico bastante positivo, señalando que la economía dominicana está respondiendo ‘de una manera chula’. Mencionó un crecimiento del 4.2% durante los primeros cinco meses del año (2026), el doble del registrado el año pasado. El gasto de capital del primer semestre de 2026 creció casi un 30% frente al mismo período de 2025, superando al gasto corriente. Incluso el Fondo Monetario Internacional y JP Morgan elevaron sus proyecciones de crecimiento para el país por encima del promedio regional. Esto demuestra, ‘asegún’ el ministro, que ‘la inversión está superando a la burocracia’.
Finalmente, el ministro explicó los tres objetivos clave del Gobierno ante el prolongado choque de precios internacionales del petróleo, a raíz del reciente conflicto bélico. Estos eran: mantener la estabilidad macroeconómica y fiscal, preservar la estabilidad social, y amortiguar de forma razonable el impacto local del alza de precios, evitando a toda costa una caída de la inversión pública. En un ‘coro’ con ministros y representantes empresariales, Díaz sentó las bases para un futuro fiscal más ‘cuadrado’ y justo para todos los dominicanos.
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