¡Ay, mi gente! La República Popular China está en un verdadero ‘lío’ con su demografía, buscando por cielo y tierra cómo revertir la caída de la natalidad. Asegún la noticia, están hasta montando casetas de bodas exprés en festivales de música, de lo desesperados que andan. La vaina es que los jóvenes chinos tienen un viaje de motivos para no casarse ni tener chamacos: el costo de la vida, el lío de la vivienda y una crisis laboral que tiene a muchos con el alma en un hilo. Pero ahora, las autoridades se han dado cuenta de que, quizás, la misma Inteligencia Artificial que pensaban que era la solución, se está volviendo parte del problema para la natalidad.
Todo empezó con un plan que sonaba bacano. En septiembre de 2025, China lanzó el ‘AI Plus’, un proyecto ambicioso para impulsar la productividad del país metiendo la IA en casi to’ los lados: ciencia, tecnología, industria, educación y hasta en el bienestar social. La idea era que la IA sirviera de apoyo a los ciudadanos en su día a día, desde el estudio hasta la salud. De hecho, la inteligencia artificial ya ha puesto a muchos médicos a resolver más fácil y hasta se han integrado robots para cuidar a los viejitos en algunos pueblos; la intención era buena, de verdad.
Pero como siempre pasa en la vida, las cosas se complicaron. El gobierno se lanzó de lleno a los brazos de la IA como acompañante, pero no contaron con que iba a ser una vaina de doble filo. A la par con el ‘AI Plus’, surgieron chatbots como Doubao, Qwen o YunBao, que ofrecían un modo ‘amigo’ o ‘pareja’. Estos sistemas permitían a los usuarios entablar relaciones más afectivas, casi como si tuvieran un novio o una novia virtual. Y la verdad es que muchos jóvenes, sintiéndose solos o estresados, se engancharon de una vez.
Aunque no hay números exactos de cuántos se metieron en ese ‘coro’ virtual, la cosa es que estos chatbots estaban integrados en servicios masivos. Y la noticia lo dice clarito, según una encuesta publicada en medios nacionales, casi la mitad de los jóvenes chinos se sentían inclinados a buscar compañía virtual cuando la soledad o el estrés los estaban arropando. Así que, si le sumamos este apoyo emocional digital a todos los problemas que ya tienen para casarse y tener hijos, ya tú sabes, el gobierno no se podía quedar con los brazos cruzados. ¡Se estaba ‘formando un tapón’!
Y claro, la situación llegó a un punto donde había que meter mano. A partir del 15 de julio de este año, o sea, hace poco, China dijo: ‘¡Se acabó lo que se daba!’. Prohibieron los servicios de pareja o familia virtual para los menores y obligaron a limitar cualquier sistema que pudiera generar dependencia emocional, adicción o que sustituyera la interacción social real. Las empresas, como era de esperarse, cumplieron y eliminaron esa función, dejando a un viaje de usuarios con el corazón en la mano. La usuaria Zhao Wei le contó a The Guardian que cuando le apagaron a su ‘novio IA’, “lloraba desconsoladamente, tenía mocos y lágrimas por todas partes”. ¡Qué vaina más fuerte!
La preocupación de las autoridades va más allá de la baja natalidad, eh. También les preocupa que estos vínculos artificiales agraven la ya existente ‘epidemia de soledad’ y el aislamiento social que se está regando. Asegún The Guardian, un 20% de los hogares en China ya son unipersonales, y se espera que para el 2030 esa cifra suba a un 30%. La misma Zhao Wei admitió que no se le daba bien hacer amigos y que la IA era su desahogo. Pero la realidad es que, aunque un compañero IA te resuelva el malestar del momento, a la larga te deja con un vacío más grande. Los investigadores lo llaman ‘comida basura social’, y mira que tienen razón.
Hasta hace poco, la idea de tener una relación sentimental con una inteligencia artificial era cosa de películas, como ‘Her’. Pero hoy en día, esa es la realidad para un viaje de gente. Y no solo es de pareja, hay quienes usan la IA como si fuera un psicólogo o un amigo del alma. Es que estos sistemas están diseñados para hablar igualito que nosotros, y encima, son complacientes, siempre te dan la razón, lo que te hace sentir una empatía falsa que se confunde con una conexión de verdad. Zhao dice que, aunque se considera racional, llegó a sentir algo por su IA y por eso cree que la intervención del Estado era necesaria. Una verdadera ‘chercha’ que se ha vuelto seria.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


