Martín Haché: El ‘Jinete del Siglo’ que Vuelve a la Carga en Santo Domingo 2026, ¡Tremenda Vaina!

¡Atención, mi gente! Hay un ‘tigueraje’ que está de lo más bien y nos tiene a todos con la boca abierta. Martín Haché, conocido como el ‘Jinete del Siglo 20’, no solo sigue montando a caballo, sino que a sus 66 años se dispone a hacer historia de la buena. Según el reporte, este caballo de batalla será el único de los 3,844 atletas que compitieron en los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe ‘Santiago 86’ que también estará presente en la edición XXV, Santo Domingo 2026. ¡Eso es una ‘vaina’ grande!

La trayectoria de Haché es digna de admiración. Hace cinco décadas, en la ‘Ciudad Corazón’, el jinete consiguió una presea de bronce por equipo en adiestramiento, montado sobre ‘Ciro’, junto a compañeros como Mercedes Cabrera, Clotilde Menéndez y César Tavard. Poco antes de esa hazaña, ya se había graduado como ingeniero civil, mostrando que su disciplina y capacidad abarcaban mucho más que el deporte ecuestre. Su versatilidad y compromiso ya se hacían evidentes desde sus años mozos, sentando las bases de una carrera excepcional.

El Comité Olímpico Dominicano no ha tardado en reconocer este logro monumental. El ingeniero Garibaldy Bautista, presidente de dicho organismo, expresó su orgullo y felicitación a Haché y a la Federación de Ecuestre. Bautista, quien según la noticia le confirió la distinción como ‘el mejor de la centuria’ en el año 2000, enfatizó que este acontecimiento merece el más alto reconocimiento del movimiento deportivo dominicano. La expectativa está por las nubes, y se esperan que Martín pueda coronar esta hazaña con una medalla, algo que sería un verdadero ‘golpe de Estado’ en el mundo ecuestre.

Mantenerse en la élite a los 66 años, cuando la edad promedio en el deporte a ‘nivel olímpico’ es de 27, es una proeza que habla de una pasión inquebrantable y una disciplina férrea. Haché ha pospuesto su incursión en categorías masters, demostrando que su competitividad no tiene edad. El ‘atípico jinete’ de 6’4 de estatura y 220 libras se ha sometido a entrenamientos rigurosos, logrando la marca mínima del 62 por ciento exigida por la Federación Ecuestre Internacional, requisito que alcanzó con el ejemplar ‘Roberto Vejen’ en el Centro Ecuestre Palmarejo en junio pasado. Su dedicación es un ejemplo para cualquier atleta, joven o viejo.

La preparación para la justa regional ha sido intensa. Este año, en la fase final de su base de entrenamiento, Haché pasó varias semanas en Wellington, Florida, bajo la tutela de reconocidos expertos como Heidi Degele de Estados Unidos y Raúl Roa de España. Mercedes Cabrera, quien fue una de sus alumnas más aventajadas en el Centro Ecuestre NITRAM (Martín al revés) y, según la noticia, es la actual vicepresidenta de la Federación Ecuestre Dominicana, no pudo evitar mostrar su admiración. ‘Es admirable que 40 años después no solo monta, se mantiene compitiendo’, expresó Mercedes, quien tuvo que dejar el ecuestre en 1992 para dedicarse a su familia.

Para Martín, la edad es solo un número cuando hay pasión y ganas. ‘Para llegar a esta edad siendo competitivo, sin lugar a dudas primero hay que tener la pasión y, segundo, las ganas de seguir y no creerte que la edad te pasó por arriba’, afirma el jinete. Esta filosofía de vida, aplicada también en su juventud donde practicó baloncesto hasta los 15 y kartismo hasta los 17, es lo que le permite seguir en la cúspide. Él reconoce el apoyo divino, de su familia y amigos, y agradece la oportunidad de representar de nuevo a la República Dominicana, a la Armada Dominicana y al Ejército, donde ostenta el rango de coronel y comanda la Caballería de Sangre Kalil Haché Malkún.

Pero más allá de los laureles y la disciplina, Haché ha enfrentado su prueba más difícil. En 2024, una delicada condición de salud lo puso contra la pared. Confiesa que ‘el montar, la energía positiva que dan los caballos y el esfuerzo que hay que hacer me ayudaron bastante’ en ese proceso terapéutico. Sus equinos, considerados parte de la familia Haché, junto al apoyo incondicional de su esposa Moni De Boyrie y sus hijos Gabriella, María Amalia y Martín Jr., además de su prima Maribel Haché, fueron fundamentales para convertir lo que parecía una inminente derrota en una rotunda victoria. Este es un recordatorio de que la fuerza mental y el amor son tan cruciales como el entrenamiento físico.

La historia de Martín Haché es, sin duda, un relato de persistencia, amor por su deporte y una demostración palpable de que los límites son, muchas veces, autoimpuestos. En un país donde el ‘tigueraje’ y la ‘chercha’ son parte de nuestra esencia, tener un campeón que encarna la disciplina y la resiliencia es un orgullo nacional. Su regreso a la pista en Santo Domingo 2026 es más que una competencia; es una celebración a la vida, al espíritu indomable y a la pasión que, a pesar de los años y los golpes, sigue a caballo.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!

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