En la tierra del Cibao, específicamente en Santiago, la ‘vaina’ de los trastornos del neurodesarrollo está cogiendo un ‘impulso’ considerable. Los últimos cinco años han sido testigos de cómo la Unidad de Psicología Especializada (UPSE) de la prestigiosa Clínica Corominas ha visto prácticamente duplicada la cantidad de pacientes que atiende, evidenciando una realidad que cada vez se hace más visible: un viaje de familias buscan desesperadamente respuestas y apoyo profesional para las condiciones que impactan el desarrollo de sus retoños. La creciente necesidad de atención en ‘Trastornos Neurodesarrollo’ es una señal clara de la urgencia social.
Desde su fundación hace nueve años, esta unidad ha sido un referente, ofreciendo evaluación, diagnóstico e intervención a niños, adolescentes y adultos con un compromiso ‘chévere’. Hoy día, la dinámica diaria de UPSE es de lo más intensa, con hasta 132 citas programadas en una sola jornada, de las cuales un 70 % son para la población infantil y juvenil. La agenda sabatina, según el reporte, se mantiene ‘a full’ desde temprano en la mañana hasta la tarde, lo que demuestra la magnitud de la demanda.
‘Asegún’ Saray Espinal Gómez, psicóloga, especialista en Neuropsicología Clínica y fundadora de UPSE, la mayor parte de los pacientes que están recibiendo actualmente presentan trastornos del neurodesarrollo. Los porcentajes más elevados corresponden a trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastornos del espectro autista (TEA), trastornos del aprendizaje y alteraciones conductuales, lo que nos da un panorama claro de los desafíos que enfrentan estas familias dominicanas.
La escuela, ¡ay, la escuela!, se ha convertido en el principal ‘canal’ de detección, donde los docentes son a menudo los primeros en identificar dificultades en el aprendizaje, la atención o la interacción social en niños entre 3 y 12 años. Aunque cada vez hay más padres conscientes que comparan el desarrollo de sus hijos y buscan ayuda ‘de una vez’, la especialista enfatiza la necesidad de fortalecer la detección en el sector médico, exhortando a los pediatras a hacer más referencias tempranas para que los niños tengan mayores oportunidades. Lamentablemente, aún llegan adolescentes de 12 y 14 años sin un diagnóstico adecuado, arrastrando problemas de años.
En UPSE no se ‘juega’, ningún paciente inicia tratamiento sin una evaluación previa basada en pruebas con valor científico. A partir del diagnóstico, se diseña un abordaje integral que puede incluir diversas terapias, como la conductual, del habla y ocupacional. Sin embargo, lo primero es el acompañamiento emocional a los padres, pues, como bien dice la Dra. Espinal, es normal que hagan un ‘duelo’ al recibir la noticia, pero se les ayuda a comprender que un diagnóstico no limita el futuro, sino que ‘brinda’ herramientas para potenciar sus capacidades, celebrando así los ‘cerebritos’ distintos y sus fortalezas.
El éxito de todo este proceso, ‘señores’, depende de la articulación entre el consultorio, la familia y el colegio, así como de mantener una estructura clara en el hogar, con rutinas de sueño y estudio bien definidas, y límites en el uso de pantallas. La adolescencia (entre los 13 y 18 años) trae consigo nuevos retos, con motivos de consulta que se inclinan hacia la salud mental y emocional, destacándose cuadros de ansiedad, depresión, y muy a menudo, el acoso escolar o ‘bullying’ que, según la neuropsicóloga, algunos menores llegan a normalizar.
Asimismo, preocupa sobremanera el consumo temprano de sustancias en esta etapa, especialmente de marihuana, cigarrillos electrónicos (vapeadores) y alcohol. Se está viendo un ‘tigueraje’ de adolescentes consumiendo sin dimensionar que estas sustancias son depresoras del sistema nervioso central, alterando el estado de ánimo y agravando los cuadros de ansiedad en un cerebro que todavía se está desarrollando, una ‘vaina’ bien delicada.
El día a día de UPSE deja en evidencia la importante presencia de madres solteras y abuelas que asumen en soledad el proceso terapéutico y logístico de los menores, mujeres ‘guerreras’ haciendo un trabajo extraordinario. Pero, afortunadamente, también se observa un cambio generacional positivo, con cada vez más padres involucrándose activamente. Tras casi una década de labor en Santiago, el mensaje es claro: si hay retrasos en el habla, cambios abruptos de conducta o dificultades para socializar, no hay que esperar a que el problema crezca; la detección temprana es la ‘clave’ para transformar el futuro de estos niños.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




