La Sociedad Dominicana de Pediatría (SDP) ha dejado claro su respaldo, firme como un roble, a las directrices nacionales de vacunación. Esta postura llega en un momento clave, mientras se discute la expansión en el país de la agenda ‘Make America Healthy Again’ (MAHA) de Estados Unidos, que propone revisar el esquema de vacunas infantiles. La vaina está en que, aunque se respeta la soberanía de cada país, la SDP mantiene que su esquema se basa en evidencia científica robusta y en la realidad epidemiológica de nuestra población infantil dominicana.
El gremio pediátrico ha enfatizado que las recomendaciones locales no son al azar, sino que se fundamentan en el rigor de comités de expertos, tanto internacionales como locales. Esto significa que nuestro plan de inmunización está de lo más bien ajustado a lo que realmente necesitamos aquí, sin inventos, asegurando que cada pinchazo cuente para proteger a nuestros carajitos. Ellos saben que cada nación tiene su propio perfil epidemiológico, y el nuestro, el dominicano, tiene sus particularidades que hay que atender con su propio esquema de vacunación.
La movida de la Embajada de Estados Unidos, respaldando la agenda MAHA, ha generado un runrún, especialmente al sugerir revisar el esquema de vacunación y estudiar la relación entre químicos y autismo. Según la noticia, el secretario de Salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., ha mostrado interés en el enfoque sobre el autismo con suplementos naturales, lo que ha puesto a la SDP a reafirmar la solidez de nuestras políticas de salud pública, que siempre han buscado proteger la salud de la gente con base en la ciencia.
En República Dominicana, el esquema de inmunización es un trabajo bien pensado, justificado por la vigilancia epidemiológica y las recomendaciones de pesos pesados internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La doctora Aída Lucía (Luchy) Vargas, directora de Inmunoprevenibles por Vacunas del Ministerio de Salud Pública, ha explicado con detalle que desde el nacimiento, con la BCG y la hepatitis B, hasta la adolescencia, con el VPH —que ahora también se les pone a los varones—, todo está fríamente calculado para blindar a nuestros niños contra un viaje de enfermedades.
La agenda MAHA, por su parte, es una estrategia amplia de salud de los Estados Unidos que busca combatir el aumento de enfermedades crónicas infantiles. El diagnóstico inicial de su Comisión identificó áreas como la alta presencia de alimentos ultraprocesados, la exposición a químicos ambientales, la falta de actividad física, el estrés crónico y lo que ellos llaman ‘sobremedicalización’ de los niños. Propone más de 120 iniciativas federales y ha planteado la necesidad de revisar los niveles de fluoruro en el agua potable y la prescripción de ciertos medicamentos psicotrópicos en menores, ante la idea de que hay una sobremedicación infantil.
Esta diferencia de enfoques, la local versus la propuesta por MAHA, resalta la importancia de la adaptación. Mientras Estados Unidos, según la noticia, ha tenido un cambio en sus recomendaciones federales sobre vacunas en agosto de 2026, buscando mayor elección parental, aquí el compromiso es con un programa que se ajusta a nuestro contexto, validado por expertos. La SDP no se ha quedado atrás y exhorta a los profesionales de la salud a orientar a los padres con información clara sobre la seguridad y el valor preventivo de las vacunas, que son un palo para la salud de la población. ¡Hay que mantenerse alerta y bien informados para no dejarse confundir en este ‘coro’ de ideas!
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