La verdad del caso es que el nuevo Código Penal ha llegado para cambiar el juego en el sector empresarial dominicano, mi gente. Según lo planteó Roberto Mella Cohn, socio fundador de Risk Management and Compliance Consulting, la entrada en vigor de esta normativa le da un giro de 360 grados al ‘compliance’ dentro de las empresas. Ahora, los controles internos no son un simple papeleo, sino un escudo vital para prevenir vainas que puedan terminar en responsabilidad penal para la misma persona jurídica. Esto no es un coro de ahora, es una realidad que tenemos que coger en serio.
El especialista, que expuso en el XXIX Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el XXIV Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca), explicó con claridad meridiana que una empresa puede verse en un lío grande si dentro de su estructura se comete un delito. Y lo peor del caso es que, si en el proceso penal se determina que eso fue posible por una falta de control o de cumplimiento, ahí sí que se forma el ‘boche’. Mella Cohn lo puso así: ‘El tema está en que usted puede ir preso, no por recibir dinero ilícito ni nada por el estilo, sino por desconocimiento o por falta de control’. Esto subraya la importancia de entender el alcance del nuevo Código Penal y las implicaciones del ‘compliance’.
Asegún el reporte, el nuevo escenario obliga a las empresas a mirar el ‘compliance’ mucho más allá de la prevención del lavado de activos, que era la vaina principal por la que la mayoría lo implementaba. Ahora, los controles tienen que abarcar todas las actividades y procesos internos cuya deficiencia pueda facilitar la comisión de un delito, klk. Esto significa que hay que revisar desde la ‘A’ hasta la ‘Z’ todo lo que se hace dentro de la compañía, no dejando ningún cabo suelto.
Como un ejemplo bien chulo, el especialista nos tiró la historia de una empresa que maneja materiales o componentes bajo su responsabilidad y no tiene controles suficientes sobre su inventario. Si uno de esos elementos termina siendo usado para cometer un delito, esa falta de controles, esa desorganización, puede cobrar una relevancia seria en un proceso penal. ¡Imagínense ustedes la chercha en la que se pueden meter por no llevar bien un inventario!
El buen Mella Cohn insistió en la importancia de la debida diligencia y del control interno dentro de las organizaciones. Ya no se trata solo de saber de dónde viene la paca de un cliente o de una contraparte, sino también de conocer y controlar al dedillo los procesos internos que pueden generar riesgos legales. Es un asunto de estar claro en todo, de no dejar nada a la suerte ni al ‘tigueraje’ interno.
Este escenario, según el reporte, fuerza a las empresas a demostrar que tienen controles adecuados y, lo que es más importante, que esos controles de verdad están funcionando. No es suficiente con tener un manual de políticas que coge polvo en una gaveta; hay que ponerlo en práctica y supervisarlo para que no se forme el disparate. El ‘compliance’ deja de ser una cuestión de rellenar formularios y se convierte en una columna vertebral de la operación.
El desafío para las empresas dominicanas, de acuerdo al planteamiento de Mella Cohn, es identificar dónde pueden producirse fallas de control, establecer mecanismos efectivos para prevenirlas y, por si fuera poco, conservar la evidencia de que esas medidas se implementaron y se supervisaron correctamente. Es un viaje de responsabilidad que exige transparencia y un compromiso de primera.
Este planteamiento toma una relevancia mayúscula ante la responsabilidad penal de la persona jurídica, la cual el especialista describió como parte de un escenario donde el cumplimiento pasa de ser un asunto administrativo a tener consecuencias directas en el ámbito penal. Es decir, si antes era un dolor de cabeza con multas, ahora puede ser un lío judicial de los grandes. Así que, a ponerse las pilas y a trabajar con organización, que el nuevo Código Penal no es para cogerlo a ‘vacilón’.
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