¡Qué fuerte la ‘vaina’! El mundo sigue recordando con un nudo en la garganta el ‘adiós fatal’ de la incomparable Whitney Houston. Según nuevas revelaciones, los últimos momentos de esta ‘leyenda’ de la música no fueron un gran espectáculo. Antes de ser encontrada inconsciente en la bañera de su habitación de hotel, la artista disfrutó de una comida y, lo más conmovedor, cantó para sí misma, en lo que parecía una rutina de preparación para un gran evento.
El fallecimiento de la icónica voz de ‘I Will Always Love You’ en febrero de 2012, con apenas 48 años, fue un golpe durísimo para la industria musical. Whitney tenía previsto asistir a la prestigiosa fiesta previa a los premios Grammy, organizada por su mentor, Clive Davis. Este compromiso resalta la presión y el ritmo de vida que llevaba, siempre bajo los focos. La mañana del 11 de febrero pintó un cuadro de normalidad engañosa: Whitney desayunó con su hija, Bobbi Kristina Brown, en el hotel Beverly Hilton, retirándose luego a la suite 434, donde solicitó más comida y, según el reporte, tomó Xanax.
La relación de Whitney con los ansiolíticos no era un secreto. Una fuente comentó a Radar Online que era habitual usarlos para conciliar el sueño o calmar los nervios antes de presentaciones. Esta costumbre resalta la lucha interna que la ‘diva’ enfrentaba. En sus últimas horas, la ‘superestrella’ mantuvo conversaciones telefónicas con aparente normalidad: con su prima, Dionne Warwick, sobre la distribución de asientos, y luego con su madre, Cissy Houston, en una charla descrita como ‘alegre y optimista’, un ‘coro’ de despedida sin que nadie lo supiera.
Previo a la fatalidad, Whitney le comentó a su asistente que le dolía la garganta y pensaba tomar un baño. Pidió servicio de habitaciones, disfrutando de una hamburguesa con papas fritas. Sus guardaespaldas podían oírla cantar desde fuera, una ‘chercha’ de la que solo ella era testigo. Pero alrededor de las 3 de la tarde, la música se detuvo. El silencio se apoderó de la suite 434, momento que precedió al fatal descubrimiento.
La preocupación se apoderó de uno de sus guardaespaldas. Tras llamarla sin respuesta y golpear la puerta del baño sin éxito, decidió abrirla. Lo que encontró fue una escena de horror: la cantante había fallecido en la bañera. Los análisis toxicológicos posteriores serían devastadores, revelando una mezcla de cocaína, cannabis, Xanax, Benadryl y Flexeril en su organismo. Una combinación explosiva que marcó su destino, un ‘tigueraje’ químico que no pudo controlar.
El informe de la autopsia no solo reveló la presencia de estas sustancias, sino que sacó a la luz una enfermedad cardíaca avanzada, con una arteria obstruida en un 60 por ciento. La causa oficial de su muerte fue ahogamiento accidental, agravado por su condición cardíaca y el consumo crónico de cocaína. Una ‘vaina’ complicada que nos enseña lo frágil que puede ser la vida, incluso para las voces más poderosas, un desenlace que a día de hoy sigue ‘dejándonos patinando’.
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