¡Ay mi madre, pero qué vaina con la gente buena que se va! La comunidad musical y un viaje de fanáticos se han unido en un último adiós a la legendaria Bonnie Tyler, la voz ronca que, según la noticia, nunca se comportó como una diva. Su funeral, celebrado este lunes en la iglesia galesa Swansea Minster, no fue solo un evento triste, sino un recordatorio chulo de una estrella que, aún en la cima, mantuvo los pies en el suelo, demostrando que se podía ser un fenómeno sin perder la humildad.
Acompañada por sus éxitos más grandes, como ‘If I Sing You A Love Song’ e ‘It’s A Heartache’, el féretro blanco y decorado con símbolos musicales entró al templo, provocando una chercha de emociones entre los presentes. Fue un momento bacano para los que admiraban a la artista, que vieron cómo su música, esa vaina que nos hacía sentir un jevi, seguía viva, sonando fuerte y claro en su despedida. El coro galés ‘Only Men Aloud’ también le metió de lo lindo, interpretando una versión de ‘Total Eclipse Of The Heart’, esa canción que a muchos nos pone la piel de gallina, y ‘Bridge Over Troubled Water’.
Matthew Davis, quien fue representante de la artista desde el lejano 1988, soltó la sopa en su panegírico, dejando claro que Bonnie siempre fue ‘una estrella y nunca una diva’. ¡Klk con eso! Aseguún él, ella ‘seguía sintiendo que simplemente era una chica de Skewen’ y nunca, pero nunca, olvidó de dónde venía. Eso sí que es de tigueraje, ¿o no? Mantener esa sencillez y educación con todo el mundo, desde el camarero hasta el personal del hotel, es una vaina que hoy día no se ve mucho en el medio.
La noticia también resaltó que Bonnie Tyler, quien falleció el pasado 8 de julio a los 75 años en un hospital de Faro, Portugal, era una persona que no toleraba el maltrato hacia nadie. Eso es de gente con corazón, con ese tumbao dominicano de ‘no te me pases de la raya con el otro’. Para ella, la música era su ‘profesión y no su vida’, y esa es una diferencia brutal. El centro de su universo, su motor principal, era su familia, especialmente su marido Robert Sullivan, con quien compartía un amor de esos que duran, desde que se casaron en 1973. ¡Así es que se hace!
El cazatalentos Roger Bell, el mismo que, de acuerdo al reporte, la descubrió en un club de Swansea, la describió como una artista ‘única’. Y es que su voz era una vaina inconfundible, de esas que te marcan. Bell también detalló el viaje de homenajes que recibió, desde el Parlamento británico hasta el príncipe y la princesa de Gales, pasando por el Gobierno portugués y colegas como Cliff Richard, Rod Stewart y Suzi Quatro. Eso demuestra la magnitud de su impacto, el respeto que se ganó por su arte y por su forma de ser.
Después del servicio en la iglesia, el cortejo fúnebre no se quedó ahí. La guagua con el ataúd desfiló por las calles de Skewen, su pueblo natal. Decenas de personas salieron a la calle a darle el último adiós, a despedir a la ‘chica de Skewen’ que se convirtió en una leyenda global pero que siempre mantuvo su esencia. Eso es lo que pasa cuando uno es de verdad, de los de aquí, de los que no se olvidan de la gente de su barrio, ni de su gente.
La historia de Bonnie Tyler nos deja una enseñanza de lo más chula: que el talento puede ser grandioso y mundial, pero que la humildad, la buena vibra y el amor por la familia son los verdaderos tesoros. Su legado va más allá de sus canciones; es un manual para cualquiera en el tigueraje del entretenimiento de cómo ser una estrella sin tener que ser una diva, sin montar el show de creída. ¡Que descanse en paz, la nuestra!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




