La reconocida cantautora dominicana Nathalie Hazim se lució de lo más bien en la ciudad de Nueva York, participando en un evento bacano, ‘Raíces que Trascienden: Dominicanas Poderosas’. Este ‘coro’ reunió a más de 140 mujeres empresarias de la diáspora, con el objetivo primordial de reconocer y celebrar su liderazgo, su identidad criolla y el legado que están construyendo lejos de casa. La presencia de Nathalie Hazim en este encuentro no fue una vaina cualquiera, sino un testimonio del poder de nuestra cultura y del talento femenino dominicano que se expande por el mundo entero. Fue un momento chulo para reafirmar quiénes somos y de dónde venimos.
El momento cumbre de la jornada, sin duda, lo protagonizó Hazim al cerrar con su emotiva interpretación de ‘Inmigrante’. Esta canción, que, según la noticia, la acompaña desde hace casi una década, se convirtió en una chercha de sentimientos, calando hondo en los corazones de las dominicanas presentes. Ella misma explicó cómo ciertas canciones se agarran a uno: ‘Hay canciones que uno escribe para un momento de su vida y, sin saberlo, terminan acompañándolo durante muchos años. ‘Inmigrante’ tiene casi diez años conmigo y todavía me emociona cantarla.’ Y es que esa lírica pega con el sentir de nuestra gente, pues salir a buscar algo mejor, sea un sueño, un comienzo nuevo o simplemente construir una vida lejos del patio, es algo que muchos dominicanos saben de primera mano, sin olvidar nunca quiénes somos ni de dónde venimos.
‘Raíces que Trascienden’, organizado por Dominican Sisters Club, no fue solo un encuentro más; fue una plataforma fundamental para que empresarias, profesionales y líderes dominicanas se juntaran, compartieran y se empoderaran. En una ciudad como Nueva York, donde el tigueraje de nuestra gente se luce en cada esquina, es crucial crear estos espacios. Son oportunidades para que estas mujeres, que día a día se fajen para salir adelante y dejar el nombre de Quisqueya en alto, puedan conectarse, hacer networking y recordar que no están solas en su viaje. Es un recordatorio de que, aunque la distancia sea un tema, el espíritu dominicano se mantiene firme y fuerte.
La contribución de artistas como Nathalie Hazim a la identidad dominicana es invaluable, especialmente entre la diáspora. Su música se convierte en un puente que conecta el presente con el pasado, el aquí con el allá. Canciones como ‘Inmigrante’ no son solo melodías; son himnos que encapsulan la nostalgia, la esperanza y la determinación de aquellos que han emprendido el camino de la migración. En resumen, este evento en Nueva York fue una verdadera celebración de la mujer dominicana, su liderazgo y su inquebrantable espíritu, dejando a todos los presentes con el corazón lleno de orgullo patrio. ¡Qué buena vaina que se den estos encuentros!
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