¡Klk, mi gente! La política dominicana siempre da de qué hablar, y una nueva encuesta de ACD Media, recogida entre el 8 y el 11 de agosto de 2026, nos trae la ‘chercha’ del momento. Muestra que el presidente Luis Abinader conserva una aprobación con una estrecha mayoría, un 51.3 %. A pesar de las vainas, buena parte del pueblo lo sigue respaldando. Parece que el Abinader aprueba, al menos a nivel personal, y eso es un capital político que pocos logran mantener en estas lides.
Sin embargo, la cosa se complica cuando la mirada se desvía del mandatario a su equipo. Aunque el presidente se mantiene, la evaluación de su gobierno presenta una sociedad prácticamente dividida, y su gabinete recibe una valoración sensiblemente inferior. Esto sugiere que el reconocido jugador conserva un capital político propio que no se transfiere automáticamente a sus colaboradores, funcionando como un amortiguador ante el desgaste de su administración. Es como si el jefe estuviera de lo más bien, pero los tigueres de su coro no están rindiendo igual, ¿tú me entiendes?
Asegún el reporte, mientras el presidente mantiene un balance favorable con un 50.2 % de opiniones positivas, sus funcionarios no corren con la misma suerte. Solo el 42.7 % de la gente califica positivamente el trabajo del gabinete, frente a un 53.5 % que lo ve negativo. ¡Un viaje de diferencia! Esta situación plantea un lío y un desafío para la gestión gubernamental colectiva.
La resistencia personal de Abinader, como detalla la encuesta, tiene sus bases en atributos muy específicos. Al compararlo con otros ex-presidentes conocidos, él se destaca como el más honesto (35.9 %), el más preocupado por el pueblo (35.1 %) y el que inspira mayor confianza (34.6 %). Esos son los puntos que le dan ese jevi respaldo. Sin embargo, en otras áreas, como la preparación o eficiencia, otros brillan más, mostrando una foto compleja de las percepciones públicas.
El panorama del gabinete es un relajo aparte. Además de su evaluación colectiva negativa, la diferencia en el conocimiento de sus integrantes es abismal. Mientras figuras como Faride Raful y David Collado son conocidas por casi ocho de cada diez dominicanos, muchos otros funcionarios no alcanzan ni el 30 %. Y ojo, ser conocido no garantiza aprobación. Juan Manuel Méndez obtuvo la puntuación más alta con un 7.77, seguido de David Collado y Kelvin Cruz. Por otro lado, Roberto Ángel Salcedo y Faride Raful figuran en el extremo inferior de la valoración individual. ¡Una vaina bien compleja!
Esta fotografía política es más profunda que un simple conteo de popularidad. El presidente Abinader se aferra a una mayoría estrecha y atributos personales sólidos, pero tiene que gobernar sobre una opinión pública partida en dos, y con un gabinete cuya evaluación general ya es mayoritariamente negativa. Esa separación entre su persona y su gobierno podría ser una protección política, pero también señala los límites cuando su capital personal debe compensar el desgaste de toda la administración, convirtiéndose en su principal sostén político.
Por si fuera poco, el sentimiento general de la población sobre la marcha del país mezcla la insatisfacción con un pesimismo creciente hacia el futuro. Casi la mitad de los dominicanos califica la situación actual de forma negativa, y al mirar hacia adelante, el equilibrio desaparece. Solo un 18.7 % espera una mejoría, mientras que un 36.6 % cree que la situación estará peor y un 42.3 % piensa que seguirá igual. Esto significa que casi ocho de cada diez no anticipan un futuro más chulo, creando un estado de ánimo de cautela que puede pasarle factura en las expectativas. ¡Así está la cosa, mi gente!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



