En la República Dominicana, el vaivén del dólar siempre da de qué hablar, y la situación de tener un Dólar a RD$58 ha puesto a mucha gente a pensar en el ‘klk’ de la economía. Según los economistas Henry Hebrard y Juan Ariel Jiménez, esta apreciación del peso trae una ‘gozadera’ para unos sectores, mientras que otros ‘cogen palo’ bien duro. Es la vaina del mercado, mi gente, que no se detiene.
Para el Gobierno, la cosa ‘está de lo más bien’ con esta tasa de cambio. Henry Hebrard explicó que el Estado dominicano se beneficia ‘un viaje’ porque le resulta más barato cubrir los subsidios, especialmente los de los combustibles. Imagínate, al necesitar menos pesos para las compras de petróleo, el monto destinado a compensaciones baja, lo que es un alivio para las arcas públicas. Además, según la noticia, esto se extiende al servicio de la deuda externa, con un ahorro significativo proyectado para el presupuesto modificado de 2026.
Las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) también ven la luz al final del túnel, de acuerdo al reporte. Como parte de sus pagos a los generadores son en dólares, un peso más fuerte significa que necesitan menos moneda local para saldar esas deudas. Esto, lógicamente, mejora su situación financiera y les ayuda a reducir pérdidas, que siempre es ‘bacano’ para una entidad pública.
Los importadores, esos ‘tigueres’ que traen los productos de afuera, son otros grandes ganadores. Cuando el dólar está más barato en pesos, sus compras internacionales les salen más cómodas. Y la cosa no para ahí, porque también se benefician de una tasa de cambio menor en Aduanas para el cálculo de aranceles e impuestos, lo que reduce el costo total de sus operaciones. Es un ‘chulo’ doble para ellos, ¡de una vez!
Pero, como dice el dicho, no todo es color de rosa. Juan Ariel Jiménez señaló que, mientras algunos celebran, otros se ‘quillan’ con esta apreciación. Los exportadores, las zonas francas y las exportaciones nacionales se ven afectadas negativamente. Su ingreso en dólares, al ser convertido a pesos, rinde menos, lo que les resta competitividad y ‘jode’ un poco el negocio.
El sector turismo, una de las ‘joyas’ de nuestra economía, también ‘coge palo’. Cuando un turista viene con sus dólares, si el tipo de cambio está bajo, su dinero rinde menos en pesos. Esto puede hacer que el país sea menos atractivo para los visitantes o que gasten menos, afectando los ingresos de hoteles, restaurantes y demás negocios que viven de la ‘chercha’ de los extranjeros. Es una ‘vaina’ para un sector tan vital.
Y si hablamos de los receptores de remesas, ¡ahí sí que hay ‘quille’! Millones de dominicanos dependen del ‘cuarto’ que sus familiares envían desde el extranjero. Con un dólar más bajo, esos dólares se convierten en menos pesos en el bolsillo de las familias, impactando directamente su poder adquisitivo. Es un golpe directo para la gente de a pie que cuenta con ese ‘efectivo’ para el día a día.
En resumen, la situación del Dólar a RD$58 es un reflejo claro de cómo los movimientos cambiarios pueden ser una espada de doble filo. Beneficia al Gobierno y a los importadores, aliviando cargas y reduciendo costos, pero a la vez, pone en aprietos a pilares de la economía como las exportaciones, el turismo y los hogares que dependen de las remesas. Es el ‘juego’ constante del mercado, donde siempre hay ganadores y perdedores.
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