La noticia nos cae como un aguacero en pleno verano: Lionel Messi, ese ‘bacano’ que nos tuvo en vilo por dos décadas, ha anunciado su despedida de la selección argentina. Según el reporte, después de la derrota en la final del último Mundial en Nueva Jersey, el ’10’ se quedó ahí, parado en el campo, con un ‘dolor del alma’ que iba más allá de la simple derrota. Sus lágrimas, que en ese momento parecían solo por el partido, ahora se entiende que eran un presagio del fin de una era ‘jevi’ que hoy llega a su punto final.
Esta decisión, que según la información, el ‘crack’ maduró dos días después de la Copa del Mundo, se hizo pública más tarde debido a la enfermedad y posterior fallecimiento de su padre, Jorge. Messi, a sus 39 años y con el corazón ‘vacío’, expresó que ya no tiene más para dar y que es el momento de que ‘vengan chicos atrás que merecen estar’. Una vaina que te llega al alma, saber que un campeón de esa talla se va con la convicción de haberlo dado todo, ‘siempre dejé todo’, aseguró.
La trayectoria de este ‘tiguerazo’ con la Albiceleste ha sido una montaña rusa, ‘klk’. Convivió con críticas despiadadas y el amor incondicional de una afición que lo adoraba. Su talento, ese que lo hacía brillar ‘de una vez’ en el Barcelona, no siempre fue comprendido o valorado en su país. Este contraste marcó gran parte de sus primeros años, donde la presión por replicar el éxito de club en la selección era ‘un viaje de’ pesada.
Desde que era un adolescente brillando en la cantera del Barcelona, con España tentándolo para sus filas, Messi tenía claro que su corazón era argentino. Creció viendo los videos ‘chulos’ de Diego Maradona y su sueño era vestir la Albiceleste. Campeón mundial Sub-20 en 2005, su debut en la selección mayor ese mismo año fue el inicio de una leyenda que, según pronosticó el propio Maradona (fallecido en 2020), no tenía techo. La ’10’ la llevaría a partir del Mundial de Sudáfrica, bajo la dirección del mismo ‘Pelusa’.
Pero el camino no estuvo siempre ‘de lo más bien’. Los primeros 16 años fueron una vaina agridulce. Perdió cuatro finales, siendo la de Alemania en el Mundial 2014 en Brasil la más dolorosa. La prensa y los hinchas no entendían cómo el Balón de Oro del Barcelona no lograba ese mismo despliegue con Argentina. Este coro de críticas lo llevó a una primera renuncia en 2016, tras otra final perdida de Copa América, donde sentenció: ‘Ya está, se terminó para mí la selección’. Por suerte para el país, fue una decisión que duró ‘un puñado de meses’.
La llegada de Lionel Scaloni a finales de 2018 marcó un antes y un después. Con una renovación generacional, pero con Messi como estandarte, se inició lo que muchos llaman la ‘era dorada’. El ’10’ levantó la Copa América 2021 contra Brasil, y luego, el mismo grupo de jugadores llevó a Argentina a la tercera estrella mundial en Qatar 2022, con un Messi pletórico anotando siete goles. El ‘tigueraje’ siguió con el bicampeonato de la Copa América 2024, donde ‘La Pulga’ fue decisivo con ocho goles, llevando a la ‘Scaloneta’ a otra final.
Se retira con un récord de 21 goles en Mundiales, un número que demuestra su impacto histórico. El ‘coro’ de su despedida resuena con la grandeza de su legado, dejando una huella imborrable, justo 40 años después de gestas maradoneanas como ‘De la Mano de Dios’. Una carrera que, según la noticia, lo elevó de un ‘villano apuntado por fracasos’ a ser el ‘héroe de una generación dorada’. ¡Qué ‘vaina’ de trayectoria, señores!
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