Santo Domingo, ¡qué vaina más importante! Desde la Asociación Nacional de Empresas e Industrias Herrera (ANEIH) han puesto el dedo en la llaga, destacando que el fortalecimiento de nuestras instituciones y la modernización del sistema de justicia son la clave para que la inversión se lance sin miedo en nuestro patio. Francis Mateo, primer vicepresidente de esta entidad, no se anduvo por las ramas al señalar lo crucial de este asunto para el desarrollo económico.
Asegún Mateo, una justicia que funcione como Dios manda, que sea eficiente, moderna e independiente, no es solo un capricho. Sus efectos van más allá del sector productivo, incidiendo directamente en que el país sea un lugar apetecible para cualquier que quiera venir a poner su paca. Cuando la justicia está de lo más bien, los inversionistas nacionales y extranjeros se sienten seguros, sabiendo que sus derechos y sus bienes están resguardados, lo que es un gancho brutal para que se animen a traer su capital y generar riqueza.
Pero la cosa no se queda ahí, mi gente. La ANEIH, a través de Mateo, enfatiza que una justicia robusta también fortalece la convivencia democrática. Imagínate, un país donde hay reglas claras y se respetan, donde los derechos y las oportunidades están garantizados para todos, es un sitio donde da gusto vivir y, por ende, donde da gusto invertir. Esto crea un ambiente de estabilidad social que es un activo invaluable para cualquier economía que busque crecer de forma sostenible.
Históricamente, agrupaciones como la ANEIH han sido la voz del sector empresarial, abogando siempre por un clima de negocios más favorable. Su misión siempre ha sido señalar esos puntos neurálgicos que impiden el despegue total. Este llamado a la modernización judicial no es nuevo, pero resuena con fuerza cada vez que se habla de competitividad y de cómo podemos atraer más capital productivo que, al final del día, se traduce en más empleos y prosperidad para el dominicano.
Cuando hablamos de ‘modernización del sistema de justicia’, no es una vaina de poca monta. Nos referimos a implementar tecnologías que agilicen los procesos, a tener jueces y tribunales con los recursos necesarios y, sobre todo, a una independencia judicial que no se doblegue ante nada ni nadie. Esto es fundamental para combatir la percepción de lentitud o, peor aún, de parcialidad, que a veces puede alejar a esos tigueres que quieren apostar por República Dominicana.
La verdad es que no es solo la inversión extranjera la que se beneficia de un sistema de justicia transparente y eficaz. Los emprendedores locales, las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que son el motor de nuestra economía, también necesitan esas garantías. Saber que, si surge un problema legal, la solución será justa y rápida, les da la tranquilidad para arriesgarse y expandir sus negocios, contribuyendo a ese crecimiento económico que tanto anhelamos.
En definitiva, el mensaje de la ANEIH es clarísimo y se la luce: si queremos que la República Dominicana siga siendo un imán para las inversiones y que nuestra economía coja más fuerza, tenemos que echarle ganas a la justicia. No es un tema solo de abogados, sino de todos, porque una justicia ‘bacana’ es la base de un país próspero y un futuro más chulo para todos nosotros. Es una vaina que hay que coger de una vez y por todas.
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