El presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Luis Henry Molina, ha tirado la línea, soltando el dato de que, aunque las demandas de mejoras salariales de los jueces y servidores judiciales eran legítimas durante el paro judicial de mayo, hubo sectores que quisieron meterle mano a la situación con un interés político. Según él, esa vaina de buscar provecho ajeno siempre está ahí, y él, que se las sabe todas, lo vio venir.
Y es que Molina no habla a la ligera, no. El hombre trae su herencia sindicalista bien marcada, siendo hijo de un dirigente que le enseñó de cerca el teje y maneje de las huelgas. ‘Nadie sabe más aquí de huelga que yo. Yo sé quién organiza, quién tiene poder, quién no tiene poder, sé quién patrocina, quién no patrocina, sé cuándo una huelga está dirigida con una intencionalidad política’, afirmó, dejando claro que el ‘tigueraje político’ no le pasa por al lado sin que él se dé cuenta.
Aunque reconoce que cualquier servidor judicial tiene el derecho de aspirar a una mejor calidad de vida –eso está de lo más bien, ¡claro que sí!–, el presidente de la SCJ advirtió que sobre ese objetivo tan digno, ‘evidentemente hubo gente que se subió para aprovecharse y usarlo políticamente’. Es una situación que no es nueva en nuestra sociedad, donde a veces se aprovechan los reclamos justos para llevar agua a su molino.
Molina también reveló un dato clave: mucho antes de que se armara el revuelo público, el Consejo del Poder Judicial ya estaba metido en negociaciones con el Poder Ejecutivo y hasta había conseguido la autorización de los fondos. La vaina fue que factores externos, como algunas crisis internacionales, le pusieron un pie y retrasaron la entrega de esos recursos que tanto se necesitaban.
El juez de la alta corte hizo hincapié en que nunca se le escuchó ‘dramatizar’ en los medios pidiendo más presupuesto, ni siquiera en el Día del Poder Judicial. ‘Yo no vine a ser popular’, sentenció, explicando que prefiere la ‘conciencia de Estado’ por encima del chismorreo mediático. Su método siempre fue el diálogo directo, sentándose ‘muchas veces con el presidente de la República’, Luis Abinader, y con el ministro de Hacienda, para explicarles la realidad y la necesidad de los fondos.
Esta postura, según Molina, es una muestra de responsabilidad, optando por el camino institucional en vez de buscar el aplauso fácil que a veces persiguen otros al presionar por los medios. Prefirió echar una buena conversa con el mandatario y el ministro de Hacienda, detallando cada necesidad del sistema, asegurando que las gestiones fueran más efectivas y menos un ‘show’ para la galería.
El resultado de ese ‘tigueraje’ institucional fue más que positivo. El Poder Judicial, gracias a esas gestiones, fue la única institución del Estado que recibió una partida extraordinaria de RD$1,200 millones, ¡un viaje de dinero!, destinado exclusivamente a indexar los salarios de todos sus servidores. Eso es un avance bacano que pocas veces se ve, asegurando un alivio económico para muchos.
Con la frente en alto, Molina concluyó con una frase que resonó: ‘Al que no le guste quemarse, que no se meta a la cocina. Nadie puede decir que yo no actué con responsabilidad. Al final, la vida se mide por resultados, y las condiciones de vida de todos los servidores judiciales han mejorado sustancialmente’. Un mensaje claro de que, para él, la gestión efectiva supera cualquier crítica o intento de manipulación política. El hombre está claro con su misión, y los números lo demuestran.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




