La gente de OpenAI, esos mismos que trajeron ChatGPT y que han puesto el mundo patas arriba, soltó una noticia que tiene a medio mundo en chercha: aseguran haber resuelto un problema matemático que llevaba noventa años sin respuesta. ¡Una vaina bien seria! Lo hicieron en tan solo 88 horas, usando un nuevo modelo de inteligencia artificial y un viaje de bots, alrededor de 10,000 agentes de IA que, según el reporte, operan de forma autónoma.
Este problema es parte de las famosas ecuaciones de Navier-Stokes, que, para que la gente entienda, son las que describen cómo se mueven los fluidos. Durante casi un siglo, la comunidad matemática no había podido con ciertos aspectos importantes de estas ecuaciones, específicamente la demostración que sustenta su corrección. OpenAI ha calificado su hallazgo como un ‘hito’, una prueba palpable de que las herramientas de inteligencia artificial están evolucionando de una manera que ni te imaginas, demostrando capacidades matemáticas avanzadas.
Pero, como en todo buen coro dominicano, donde hay pique, hay chispa. La supuesta solución de OpenAI, aunque jevi, todavía no ha sido verificada ni aceptada por el Clay Mathematics Institute, la organización que otorga el prestigioso Premio del Milenio con su millón de dólares al que resuelva ciertos enigmas. Esta situación ya ha encendido la mecha y ha provocado un debate fuerte en la comunidad científica y tecnológica.
El klk se puso más interesante cuando Tristan Buckmaster, profesor de matemáticas de la Universidad de Nueva York, salió al ruedo. Él y Levent Alpöge, un matemático de Anthropic (una compañía que le da competencia a OpenAI), también estaban metidos en la solución de este mismo problema. El detalle es que ellos estaban usando la herramienta Codex de OpenAI en su trabajo, y Buckmaster soltó la bomba el 3 de septiembre: descubrió que ‘la información sobre nuestro progreso se había transmitido a OpenAI’.
La declaración de Buckmaster, hecha horas antes de que OpenAI publicara su trabajo sobre las ecuaciones, sugiere un posible tigueraje, ya que él afirmó que OpenAI no empezó a trabajar en las ecuaciones ‘después de que la información sobre nuestro trabajo le llegara’. Incluso compartió fragmentos de correos electrónicos que intercambió con OpenAI, donde expresaba sus dudas sobre los plazos y métodos de la empresa. Dijo que se sintió obligado a hablar para que ‘una serie de anuncios no digan algo que sé que es falso’.
Por su parte, OpenAI felicitó el ‘trabajo simultáneo’ de Buckmaster y Alpöge, catalogándolo de ‘extraordinario’. Sin embargo, la compañía declaró no haber visto ‘ningún trabajo de los usuarios por ningún medio hasta que lo publicaron’ y que no se accedió a datos de usuarios para este problema. Aunque admitieron que ‘no podemos descartar que los datos anonimizados derivados del uso que hacen de nuestros productos hayan contribuido a mejorar nuestros modelos’, aseguraron que sus pruebas ‘difieren significativamente’.
Según la versión de OpenAI, a finales de agosto comenzaron a entrenar un nuevo modelo que rápidamente mostró un gran potencial en matemáticas. Aunque este modelo es de uso interno por ser ‘significativamente más capaz’ que sus modelos públicos, los investigadores decidieron aplicarlo a problemas matemáticos avanzados. Para el 1 de septiembre, habían ‘oído rumores de que se habían resuelto dos problemas del Premio del Milenio’ y eso los motivó a poner a sus miles de bots a trabajar en los enigmas restantes.
El resultado, o por lo menos lo que dicen haber logrado para el 5 de septiembre (88 horas después de la movida), fue una solución al problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes. Este problema se mete de lleno en la turbulencia, una vaina que todavía no se comprende del todo. El esfuerzo fue monumental: los bots intercambiaron casi 3 millones de mensajes y usaron 130 mil millones de ‘tokens’ de salida, lo que se traduce en un costo estimado de unos US$10 millones, según los precios de los modelos más avanzados de la compañía.
La solución que OpenAI ha presentado aborda dos de las cuatro afirmaciones que se necesitan para el Premio del Milenio. Sin embargo, la empresa ha dejado claro su postura: ‘Nuestro objetivo al publicar este resultado es informar sobre el progreso sustancial de nuestros modelos de IA. No pretendemos reclamar el Premio del Milenio por este resultado’. Esto indica que, más allá del dinero o el reconocimiento oficial, para ellos es más chulo demostrar el poderío que tienen sus inteligencias artificiales. La tecnología sigue avanzando a pasos agigantados y, como decimos aquí, ¡el futuro está de lo más bien con estos inventos!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



