¡Qué ‘vaina’ más fuerte nos ha traído la noticia desde España! La gente de PISA soltó los resultados de 2025 y, ¡ay, papá!, los estudiantes de 15 años salieron peor que en 2022 en lectura y matemáticas. En ciencias, la puntuación se mantuvo como en ‘modo avión’, estable. De una vez, a uno le da con pensar que ‘saben menos’, pero la verdad es que esto no es tan blanco y negro, hay que meterse más a fondo en este lío para entender la vaina. Los resultados de PISA han encendido las alarmas, marcando mínimos históricos para el país desde 2015.
Ahora bien, ¿qué es lo que PISA mide realmente? Porque no es que el programa evalúe si un ‘muchacho’ se sabe de memoria la tabla periódica o todas las fechas históricas. ¡Na’ de eso! Según la OCDE, que es la gente que arma todo este ‘coro’, lo que buscan son conocimientos, destrezas y actitudes, especialmente esa capacidad que tienen los jóvenes para aplicar lo aprendido a problemas del día a día. Es como decir: ¿pueden usar lo que saben para resolver una ‘situación’ real, o solo lo tienen guardado en la cabeza sin poderlo sacar?
El asunto se pone más interesante cuando vemos cómo hacen este ‘tigueraje’. A pesar de que España tiene un viaje de estudiantes de 15 años, PISA no los examina a todos. ¡Imagínate tú! En 2025, solo participaron casi 30,000 estudiantes de cerca de mil centros. Pero ‘asegún’ ellos, esta muestra es como un análisis de sangre: con una pequeña porción bien seleccionada, se puede saber qué está pasando en todo el cuerpo, o sea, en toda la población estudiantil. Es un proceso estadístico ‘jevi’ que usa ponderaciones para que los resultados sean representativos.
Y la ‘chercha’ sigue, porque ni siquiera todos los que participan reciben las mismas preguntas. Cada estudiante se enfrenta a una prueba de dos horas, evaluado en dos materias, con diferentes combinaciones. ¡Tremendo lío! Para que eso funcione y se pueda comparar, usan modelos estadísticos súper complejos. Hablan de ‘valores plausibles’, que no son notas exactas, sino posibles niveles de competencia compatibles con las respuestas. Es como una foto un poco desenfocada: no te dice el punto exacto, pero sí dónde se encuentra más o menos lo que buscas.
Entonces, con todo esto en mente, ¿qué significa de verdad que España haya ‘caído’ en los resultados? Significa que el rendimiento promedio en matemáticas y lectura fue inferior al de 2022, y que en ciencias se mantuvo estadísticamente estable. Pero ojo, que estos números son estimaciones. Siempre hay un margen de error por el muestreo y por la cantidad limitada de ejercicios. Por eso hablan de ‘significación estadística’, para asegurarse de que la diferencia es real y no solo un ‘relajo’ de la estadística. Es vital no confundir estos puntos PISA con ‘meses perdidos’ o ‘cursos de retraso’ de forma literal, es una métrica, no un cronómetro.
Un punto importante es no saltar de una vez a buscar culpables. PISA es como un termómetro: te dice si hay fiebre (un problema), pero no te diagnostica la enfermedad. Se pueden lanzar un viaje de hipótesis: que si las pantallas, que si las redes sociales, que si la pandemia nos ‘atrasó’, la inteligencia artificial, los recursos de la escuela, los profesores, las leyes de educación. Pero ‘la vaina’ es que una asociación no es lo mismo que una causa. Por ejemplo, la noticia menciona que la distracción digital se asocia a menos puntos, pero eso no prueba que sea la única causa ni la causa directa.
Además, la noticia nos aclara que culpar solo a la pandemia es un ‘cuento’. La propia OCDE ha dicho que el ‘retroceso’ en muchos países había arrancado antes del 2020. Y otra cosa, los estudiantes de 2025 no son los mismos de 2022. Se evalúan cohortes distintas. Así que decir que ‘los alumnos españoles saben menos’ es un resumen periodístico que, aunque es un ‘gancho’, no es del todo preciso. Lo correcto, aunque suene menos ‘chulo’, es que una nueva generación muestra un desempeño inferior en ciertas competencias.
En definitiva, PISA nos da una ‘idea’ de cómo andan las cosas en ciertas áreas de aprendizaje. No nos puede decir si un ‘tigere’ es menos inteligente o si se le olvidó todo lo que aprendió. Lo que sí nos muestra es una tendencia: un peor desempeño en las competencias que ellos evalúan. Es como ese análisis de sangre que hablábamos: te da información clave del organismo, pero no te dice todo sobre la persona. Es un dato importante para la educación, pero hay que saber interpretarlo bien para no coger la ‘vaina’ por el lado que no es.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



