En un ambiente de firmeza y defensa, los suplidores del Desayuno Escolar alzaron su voz este lunes para desmentir la generalización de denuncias sobre presuntas irregularidades en los procesos de contratación. Aseguraron que la calidad y el compromiso son la bandera de la mayoría de las mipymes que participan en este vital programa de alimentación estudiantil, rechazando de plano ser metidos a todos en el mismo saco por ‘dos o tres’ casos aislados. Según la noticia, África Montas, suplidora del Desayuno Escolar y miembro de las asociaciones nacionales y provinciales del sector, manifestó con energía que la labor que realizan es fundamental y no puede ser descalificada sin distinción. ‘Nosotros estamos aquí hoy para defender a nuestras cocinas, personas que estamos trabajando desde el 2013, cuando era el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) que salía a buscarnos a nosotros’, expresó.
Esta declaración subraya la larga trayectoria y el apego a las normativas de un sector que se siente atacado injustamente. La preocupación principal de estos empresarios es que el ‘tigueraje’ de unos pocos, que pudieran haber incurrido en faltas, no manche la reputación de los miles que operan con transparencia y diligencia. Montas enfatizó que cumplen con todas las leyes, reglas y certificaciones necesarias, y es una ‘vaina’ que por un grupo pequeño, de entre dos mil seiscientos cuarenta y cuatro referentes, se les califique a todos como ‘delincuentes’. Para ellos, es crucial que se haga una diferenciación justa y se reconozca el esfuerzo genuino.
Más allá de las aulas, el impacto de estas mipymes se siente en lo más profundo de la economía dominicana, sobre todo en provincias remotas. Estas pequeñas empresas no solo preparan alimentos, sino que se convierten en motores económicos, comprando productos directamente a pequeños productores locales y generando un sinnúmero de empleos. Es un ciclo virtuoso que dinamiza las comunidades, permitiendo que el dinero circule en el ‘patio’ y que las familias tengan un sustento, haciendo del Desayuno Escolar no solo un tema de alimentación sino también de desarrollo local.
La magnitud de este aporte es considerable. Según la noticia, existen unas 2,644 mipymes que suplen al Estado en este renglón, agrupadas en diversas organizaciones. Estas generan más de 35,000 empleos directos, un ‘viaje’ de gente que está debidamente inscrita en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), recibiendo no solo sus salarios, sino también prestaciones laborales y vacaciones. Esto desdice cualquier intento de minimizar su formalidad y el compromiso con sus trabajadores, demostrando que son empresas serias y contribuyentes al bienestar social del país.
Rinel Coma, presidente del gremio de suplidores, también defendió la labor que realizan, haciendo hincapié en la alimentación de los estudiantes, que es, al fin y al cabo, el propósito central del programa. Su inquietud no reside en la participación de nuevas empresas, sino en que estas posean la capacidad y experiencia requerida para manejar alimentos destinados a niños. Es una responsabilidad ‘jevi’ que requiere un conocimiento especializado para asegurar la inocuidad y calidad en cada plato, un punto que el gremio considera no negociable.
El proceso detrás de cada bandeja de comida es complejo y meticuloso. Francisco Vargas, otro de los voceros, explicó que, además de cumplir con los requisitos legales establecidos por la Ley 340 y sus modificaciones, el programa involucra la compra y procesamiento de alimentos en cocinas industriales certificadas. Posteriormente, se utilizan envases adecuados, se emplea transporte certificado y, como paso final y crucial, se realiza una revisión exhaustiva en los propios centros educativos antes de que la comida llegue a la boca de los estudiantes. Esto demuestra un nivel de control y supervisión que muchos desconocen.
Una preocupación latente entre los suplidores es la posibilidad de que sus servicios sean sustituidos por la implementación de cocinas dentro de los centros educativos. Según la noticia, manifestaron su inquietud ante esta perspectiva, ya que podría desplazar el rol que han desempeñado durante años, con la experiencia y la infraestructura ya establecidas. Para ellos, no es solo una cuestión de negocio, sino de un ecosistema de trabajo que han construido y que, además, asegura la cadena de valor que beneficia a los productores y empleados locales.
En cuanto a los cuestionamientos y denuncias por irregularidades, Sadaí García, asesor legal del gremio, fue claro al afirmar que las situaciones reportadas en los medios no guardan relación directa con los actuales suplidores que cumplen a cabalidad con la Ley 340 y los requerimientos técnicos y legales. Explicó que el sistema tiene sus mecanismos y es responsabilidad de la entidad contratante, en este caso, el Inabie, verificar durante el proceso de evaluación cuáles oferentes cumplen y cuáles no con los requisitos establecidos, no castigar a todos por igual.
Esta situación resalta la importancia de la debida diligencia y la evaluación individual de cada proveedor. No se puede, ‘de una vez’, generalizar la culpabilidad. El gremio confía en que las autoridades correspondientes realicen su trabajo de forma transparente y justa, identificando y sancionando a quienes realmente han fallado, sin que esto afecte el buen nombre y el trabajo de aquellos que, día a día, con mucho esfuerzo, garantizan una alimentación de calidad para la niñez dominicana. Es una labor que merece respeto y una evaluación objetiva, no una sentencia sumaria basada en el ‘klk’ de unos pocos.
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