¡Atención, mi gente! En la República Dominicana, donde el tema de las pensiones siempre ha sido un dolor de cabeza, está sonando una nueva ‘vaina’ que podría cambiar el juego: los Fondos Generacionales. Esta iniciativa, según lo planteado por Alerso Pimentel, fundador de Quantech, durante la IV Jornada Anual de Riesgos organizada por el Club de Gestión de Riesgos de la República Dominicana, busca revolucionar cómo manejamos nuestros ahorros para la jubilación. La clave está en ajustar el nivel de riesgo de las inversiones de una manera que tenga sentido, pensando en la edad de cada afiliado y cuándo le toca coger su retiro. Es como decir: ‘vamos a ponernos las pilas con esto’ para asegurar un futuro más estable.
El ‘tigueraje’ de esta propuesta es que va directo al grano: mejorar la tasa de reemplazo. ¿Qué significa eso? Sencillo, es la proporción de lo que uno ganaba que va a recibir como pensión. Y es que, si uno está joven, el tiempo juega a su favor; puede uno darse el lujo de arriesgarse un poco más con las inversiones, porque hay más chance de recuperar cualquier pérdida. Pero, a medida que uno va cogiendo edad y el retiro se acerca, la estrategia cambia para proteger esa platica que tanto cuesta acumular, reduciendo el riesgo. ¡Esa es la verdad del billete!
Olvídate de estar pensando si cambias o no de fondo. La belleza de los fondos generacionales es que agrupan a los afiliados por edad o generación, y solito el sistema va ajustando la composición de las inversiones. No es que tú tienes que estar de arriba para abajo chequeando los números; la estrategia se va acomodando conforme uno avanza en su vida laboral. Esto simplifica un viaje de cosas y le da una ‘chulería’ al manejo de nuestros ahorros que antes no teníamos, permitiendo al afiliado centrarse en su productividad sin preocuparse tanto por decisiones de inversión.
Claro, como toda ‘vaina’ buena, para que esto funcione aquí en el patio, se necesitan algunas condiciones. El mismo Pimentel, según la noticia, recalcó que es imprescindible tener un mercado con suficiente profundidad y liquidez. Además, se necesitan instrumentos financieros y referencias claras que permitan administrar y medir los portafolios de forma adecuada. No es solo querer, es poder, y eso implica desarrollar un andamiaje robusto en nuestro sistema financiero. Es como tener la mejor guagua, pero sin una buena carretera, ¿me entiendes?
La transición a este modelo no sería de golpe y porrazo, sino algo gradual. Se haría con las nuevas aportaciones que van haciendo los afiliados y ajustando las inversiones de cada grupo generacional poco a poco, hasta que se alineen con la estrategia que le toca a cada edad. Es un proceso que requiere planificación y una buena gestión para que no se arme un ‘revolú’ y todo fluya de lo más bien, garantizando que cada paso se dé con la mayor seguridad para los ahorros de la gente.
Al final del día, el éxito de todo este esquema, como bien se explicó, va a depender de una gestión de riesgos de primera y de mecanismos que nos permitan medir el desempeño de las inversiones. Así, podremos saber cómo va evolucionando el ahorro previsional de cada generación hasta el día del ‘ñame’, digo, del retiro. Es clave que haya transparencia y que la gente pueda darse un ‘chin de luz’ sobre el futuro de su pensión, lo cual fortalecerá la confianza en el sistema.
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