¡Mi gente! El Petróleo de Texas (WTI) está de nuevo en un ‘sube y baja’ que tiene a todo el mundo con el Jesús en la boca. Según la noticia, el precio se disparó un 2.11 % este jueves, alcanzando los 94.10 dólares por barril. Este brinco ‘pa’ arriba’ se debe, principalmente, al aumento de las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, una ‘vaina’ que siempre mantiene el mercado energético en jaque. Los inversionistas están con los ojos pelados, pendientes de cada movimiento, como quien espera la jugada decisiva en el play.
Las expectativas de un acercamiento diplomático entre Washington y Teherán se han enfriado, y esa es la razón principal de que el WTI haya tomado este rumbo al alza. Cuando esas dos potencias se ponen ‘tímbricas’, el mercado petrolero reacciona de una vez. La verdad es que cualquier ‘chercha’ en el Medio Oriente tiene el potencial de sacudir los precios del crudo, y esta vez no es la excepción. El día anterior, ya el WTI había ganado un 1.81 %, lo que indica que esta tendencia alcista no es un ‘relajo’ pasajero.
Pero ahí no se queda la cosa, porque hay otro factor que le mete la mano a esta ecuación: la esperada cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, según lo que nos indica el reporte. Aunque esta reunión usualmente traería incertidumbre, la noticia trae un airecito de alivio. Y es que el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, anunció que la tregua comercial entre las dos economías más grandes del mundo se extenderá hasta mediados de enero, ¡qué bacano! Esto es como un respiro para los que temían una escalada arancelaria y su posible impacto negativo en la demanda de crudo.
Esa extensión de la tregua comercial es un palo, ya que reduce la presión sobre la demanda global de petróleo. Si las dos potencias se ponen a pelear con impuestos y aranceles, la actividad económica se desacelera, y por ende, se consume menos crudo. Así que, aunque las tensiones con Irán empujan el precio ‘pa’ arriba’, esta ‘pausa’ comercial con China ayuda a que la cosa no se ponga más fea de lo que ya está. Es un equilibrio delicado, como caminar en la cuerda floja, donde cualquier viento puede desestabilizarlo todo.
Para nosotros en República Dominicana, este tipo de movimientos en el precio del barril es una ‘vaina’ de cuidado. Como importadores netos de petróleo, cada dólar que sube el crudo nos afecta directamente en el bolsillo. Desde el galón de gasolina que le echamos a la ‘guagua’ hasta el precio de la comida, todo se puede encarecer. Así que, aunque parezca lejos, lo que pasa entre Estados Unidos, Irán y China nos da directamente, ¡y de qué manera! Estaremos pendientes de cómo se sigue moviendo este ‘tigueraje’ global, porque el impacto es innegable aquí en el patio.
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