Ramón Orlando, con un ‘coro’ de amigos, armó ‘la vaina’ buena en el Estadio Olímpico Félix Sánchez para celebrar sus 50 años en la música. Fue un ‘junte bacano’ que desafió cualquier pronóstico y dejó al público ‘prendío’ hasta la madrugada del jueves, marcando un hito en la historia del merengue.
Desde el ‘opening’, el espectáculo ’50 años, Ramón Orlando y sus amigos’ estuvo diseñado para poner a la gente a bailar ‘de una vez’. El maestro subió al escenario con ‘Weo’ y, antes de seguir, puso a prueba la energía de los asistentes, confirmando que la noche iba a ser ‘chula’. Con el público entregado, continuó con ‘Tu mujer’ y ‘No hay nadie más’, abriendo una velada dedicada al merengue y sus diversas generaciones.
Uno de los primeros ‘tigueres’ en sumarse a la fiesta fue el reconocido artista puertorriqueño Elvis Crespo, quien, sin mucho ‘blablablá’, subió al escenario para interpretar su icónico ‘Suavemente’, encendiendo aún más el ambiente y demostrando la hermandad musical entre las islas.
Pero si hablamos de momentos ‘top’, el junte de Ramón Orlando con Sergio Vargas, Eddy Herrera y Fernando Villalona fue ‘un viaje de’ emoción. Estos cuatro ‘monstruos’ del merengue se adueñaron del escenario para cantar ‘Si tú piensas que no te amo’, ‘Ajena’, ‘Si algún día la vez’, ‘No eres una más’, ‘Sé que te perdí’ y la emblemática ‘Dominicano soy’, en un verdadero ‘coro’ que hizo vibrar el estadio.
La interpretación de ‘Dominicano soy’ tuvo su punto más alto cuando Fernando Villalona desplegó una bandera dominicana, sostenida con orgullo por Eddy Herrera y Sergio Vargas, mientras Ramón Orlando seguía ‘machucando’ su piano. Este gesto, lejos de ser un ‘relajo’, resumió la unión, el orgullo patrio y la fuerza que tiene el merengue para convocar a generaciones bajo un mismo sentir. ‘Un abrazo de hermanos’ selló ese momento ‘inolvidable’.
La noche también sirvió para recordar grandes éxitos. ‘No eres una más’ y ‘Si algún día la ves’ trajeron a la memoria los inicios del reconocido Sergio Vargas. Por su parte, su colega Eddy Herrera brilló con ‘Ajena’, un tema que, según la noticia, se volvió un ‘fenómeno’ de la música tropical tras su versión, consolidando su impacto en el ‘sonido’ dominicano.
Otro momento que ‘voló la tapa’ fue la aparición del icónico Juan Luis Guerra en el escenario junto a Ramón Orlando. Este ‘junte’ histórico desató una ‘euforia bacana’ en el Olímpico, que estaba ‘a reventar’. ‘Las avispas’ y ‘La billirubina’ hicieron que el público entrara en un éxtasis colectivo, reafirmando por qué Juan Luis es ‘el papá’ de la bachata y el merengue fusionado en el corazón de los dominicanos.
El cantante Fénix Ortiz también emocionó con ‘El silencio, tú y yo’, de 1989, una joya de los ‘Años dorados del merengue’. Según el reporte, si hubo alguna ‘tiradera’ entre el maestro y el alumno, esa noche quedó ‘zanjada de una vez’, mostrando que la música une más que divide y que un buen ‘mach’ en escena lo arregla todo.
La ‘chercha’ merenguera continuó con otros grandes. Carlos David revivió su éxito de 1986, ‘Dame tu querer’, un ‘palo’ que no puede faltar en la discoteca de la época. El reconocido Jossie Esteban también despertó la nostalgia con su merengue romántico ‘Soy un hombre y busco una mujer’, demostrando el encanto del género que ha puesto a bailar al mundo.
El ‘merengue de mambo’ o de calle, ese ‘ritmo apreta’o’ que pone a cualquiera a ‘perrear’, estuvo bien representado por ‘tigueres’ como Omega, Sujeto Oro, Oro Sólido y Tito Swing. Esto demostró que Ramón Orlando abrió el espacio para todas las vertientes del merengue, reconociendo la fuerza de la música popular en el país.
Y cómo dejar fuera a Jandy Ventura, quien, llevando la antorcha de su padre, la fenecida gloria artística Johnny Ventura, trajo la energía de ‘Merenguero hasta la tambora’. Fue una forma ‘chula’ de mantener viva la memoria del ‘Caballo Mayor’ y de recordar que el merengue es una herencia que se pasa de generación en generación, un verdadero ‘bacalao’ musical.
El ‘coro’ de invitados no se quedó solo en el merengue. Cantautores como Pavel Núñez y la ‘magnífica’ Maridalia Hernández también fueron ovacionados, mostrando la riqueza de la música dominicana más allá de un solo género. Además, los puertorriqueños Joseph Fonseca y Melina León se unieron a la fiesta, confirmando que la música no tiene fronteras cuando la ‘vaina’ es buena.
Al final, la celebración de los 50 años de Ramón Orlando no fue un simple concierto; fue un homenaje a la resiliencia del merengue, un ‘junte’ que reivindicó la cultura dominicana y demostró que, a pesar de los años, nuestro ritmo sigue siendo el ‘alma de la fiesta’. ¡Qué ‘vaina’ más ‘bacana’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



