En un ambiente de camaradería y seriedad, la República Dominicana, a través de la participación de Peña en el cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL en Santiago, ha puesto sobre la mesa una propuesta que resuena con la necesidad de los tiempos: forjar una Voz Común Regional. Para nosotros, que somos miembros fundadores de este organismo desde 1948, este llamado no es nuevo; de hecho, la noticia destaca que el país siempre ha sido un defensor a ultranza del multilateralismo, el intercambio de conocimientos y la cooperación regional como pilares para el desarrollo. ¡Esa es la actitud que nos gusta!
Peña, según el reporte, destacó que este cónclave de la CEPAL en la querida Ciudad Corazón ocurre en un momento decisivo para el mundo. No es un secreto para nadie que estamos navegando por aguas turbulentas, con una fragmentación del sistema multilateral que mete miedo, tensiones geopolíticas que nos tienen a todos con la guardia en alto, crisis humanitarias por doquier y una incertidumbre económica que es una vaina. Ante este panorama, el vocero dominicano instó a la región a actuar con ‘serenidad para comprender, claridad para definir nuestras prioridades y unidad para avanzar’. Y qué mejor escenario que Santiago, una ciudad con una tradición tabacalera de peso, una cultura que enamora, un turismo que despunta y, sobre todo, un talento de la gente y una iniciativa empresarial que dan cátedra. ¡Eso es lo que hace a Santiago una plaza tan jevi para estas discusiones!
A nivel nacional, la noticia resalta el ‘Plan Meta RD 2036’, una estrategia con una visión de largo plazo diseñada para duplicar el tamaño de nuestra economía. Para lograr este objetivo tan ambicioso, se necesita un compromiso firme con la elevación de la productividad, el impulso a la innovación, la formación de capital humano y la creación de empleos de calidad. Es un plan que no se anda con chercha y que demanda mantener una coordinación bacana entre todos los sectores que aportan al desarrollo del país. Sin una articulación sólida entre el sector público y el privado, ¡esa meta se queda en el aire!
La discusión en la CEPAL también se vincula con el documento ‘Gestión de las transformaciones en una era de rupturas’, que la propia Comisión presentó. Este informe nos invita a manejar la incertidumbre que trae consigo la revolución digital y la inteligencia artificial, dos temas que están cambiando el juego a nivel global. El planteamiento es claro: hay que avanzar hacia una nueva etapa de integración económica regional, consolidar una fiscalidad sana y sostenible –porque sin chelitos no hay paraíso–, estrechar los lazos comerciales entre los países miembros y proyectarnos de una vez hacia otras regiones del mundo. Peña lo sentenció de forma contundente: ‘Porque el desarrollo sin justicia es retroceso. La modernidad que buscamos debe construirse desde abajo y para todos’. ¡Y así es que se habla!
El llamado más sonoro de Peña fue, sin duda, la necesidad imperiosa de que América Latina y el Caribe fortalezcan esa voz común ante la redefinición de las reglas globales. Es un momento crucial donde nuestros países necesitan hablar con una sola voz, una que ponga en el centro el bienestar de nuestra gente y la construcción de un desarrollo económico, social y ambiental que sea inclusivo y sostenible. Esta tarea, aunque es un reto mayúsculo, también representa una oportunidad de oro para que la región defina sus prioridades para la Agenda 2030 y establezca qué es lo que realmente necesita de la cooperación internacional. La CEPAL, en ese sentido, se perfila como un espacio idóneo para construir acuerdos de manera colectiva y plural, prestando atención a las realidades de cada nación, porque aquí cada país tiene su ‘vaina’ y hay que respetarla.
Para cerrar con broche de oro, Peña extendió una invitación a participar en el panel ‘La Región Norte y el impacto del diálogo público-privado en la transformación dominicana’, un espacio chulo para conocer las experiencias de nuestros empresarios y representantes de la región. Esto permitirá extraer lecciones valiosas sobre cómo la articulación entre el sector público y el privado ha sido clave para la transformación de la República Dominicana. El país, según afirmó Peña, reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo la colaboración política, económica, social, institucional y cultural entre nuestras naciones, llamando a poner las capacidades en común y a renovar la confianza en el trabajo compartido. ¡Así es que se hace un coro productivo!
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