La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha soltado un ‘bombazo’ que nos pone a pensar a todos los dominicanos, especialmente a los padres, madres y cuidadores. A raíz de un aumento preocupante en la obesidad infantil, este organismo de la ONU ha puesto un ‘freno’ a ciertos métodos, advirtiendo sobre los Tratamientos de Obesidad en nuestros ‘chiquitos’ menores de diez años. La vaina no es un relajo, y es que, según el reporte, la tasa de obesidad en niños y jóvenes de 5 a 19 años se ha disparado de un 2% en 1990 a un alarmante 8% en el 2024. ¡Un ‘disparate’ que nos llama a la acción de una vez!
La recomendación de la OMS es clara y precisa, como ‘agua de pozo’: ‘No se recomienda el tratamiento farmacológico, la cirugía bariátrica (esa que le mete mano al estómago o al tracto digestivo) ni los dispositivos para la pérdida de peso en niños de 0 a 9 años’. Esta directriz es vital porque, aunque la lucha contra la obesidad es una prioridad, hay que saber cuándo y cómo abordarla, especialmente con los más ‘peques’ de la casa. Imagínense, no es lo mismo tratar a un adulto que a un niño que apenas está en desarrollo, ¿verdad que no? La idea es protegerlos de vainas que, a la larga, podrían traer más complicaciones que beneficios.
Ahora, para entender mejor este ‘coro’, hay que recordar que en el mundo de los adultos, medicamentos de la familia GLP-1, como el Ozempic, Wegovy o Mounjaro, se han vuelto famosos. Estos fármacos, que originalmente se usaban para la diabetes, son hoy en día bien usados para adelgazar, aprovechando la sensación de saciedad que genera la insulina. De hecho, la propia OMS, en diciembre de 2025, había recomendado el uso de estos medicamentos GLP-1 como una opción válida para la obesidad en adultos, lo que muestra que no están ‘cerrados en banda’, sino que su preocupación se centra en la edad y el desarrollo de los pacientes.
Pero la historia cambia cuando hablamos de los adolescentes. Para los jóvenes entre 10 y 19 años, el Departamento de Nutrición y Seguridad Sanitaria de los Alimentos de la OMS ha tirado ‘la línea’. Aconseja el uso de estos fármacos GLP-1, pero con un ‘pero’ bien grande: solo si todos los demás tratamientos ‘light’ —o sea, el cambio de alimentación, el ejercicio físico y un estilo de vida más activo— no han funcionado después de por lo menos seis meses de esfuerzo consistente. Esto recalca la importancia de agotar las opciones menos invasivas primero, buscando un cambio de ‘chip’ en el estilo de vida antes de meterse con medicinas.
Y si de ‘vainas serias’ se trata, la cirugía bariátrica, esa intervención que modifica el sistema digestivo, también tiene su espacio, pero con aún más condiciones para los adolescentes de 10 a 19 años. La noticia especifica que puede ser autorizada ‘bajo ciertas condiciones estrictas en adolescentes que padecen obesidad severa’. Esto no es un ‘relajo de esquina’; estamos hablando de un procedimiento mayor que conlleva riesgos y requiere un seguimiento médico bien ‘apretao’. Es una decisión de peso, que solo se tomaría cuando la situación es crítica y otras vías no han dado resultado.
En el fondo, lo que la OMS nos está diciendo es que el enfoque debe ser integral y preventivo, sobre todo con nuestros niños. No podemos esperar a que la ‘vaina’ se ponga fea para actuar. Es crucial fomentar hábitos saludables desde ‘chiquiticos’: comida casera, menos frituras, más frutas y vegetales, y un ‘coro’ activo con juegos en el parque, deportes y menos tiempo pegados a las pantallas. La educación en casa y en la escuela es la base para que el ‘tigueraje’ de hoy crezca sano y fuerte, evitando que la obesidad se convierta en una enfermedad que les complique la vida. La prevención siempre será la mejor medicina, y en República Dominicana, sabemos de eso.
Esta advertencia de la OMS nos invita a una reflexión profunda sobre cómo estamos criando a nuestros hijos y qué tipo de futuro les estamos dejando en cuanto a su salud. Es una ‘llamada de atención’ para toda la sociedad, desde las familias hasta los legisladores, para crear entornos que faciliten las decisiones saludables. La salud de nuestros ‘muchachitos’ no tiene precio, y asegurar que crezcan sin el peso de la obesidad es un compromiso que debemos asumir con seriedad. ¡A ponerse las ‘pilas’ con esto!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




