El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) ha montado un ‘coro’ bien ‘jevi’ al investir como Profesor Honorífico a Rafael Santos Badía, quien, según la noticia, es el actual titular del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt). Este merecido reconocimiento ministro es una clara señal de que su trayectoria en el ámbito educativo no ha pasado desapercibida, ¡para nada! Es una ‘vaina’ de verdad ver cómo se valora a quienes le han metido el hombro a la educación dominicana con tanto ‘tigueraje’.
Esta distinción, otorgada por el Consejo Académico del Intec, no es poca cosa. Se le confirió por su vasta trayectoria, su excelencia como referente universitario y, lo más importante, por sus logros académicos, su conducta ética y sus aportes institucionales. Hablamos de un ‘señor’ con 53 años de labor docente, que ha sido director general del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y diputado de la República, según lo destacado en el informe. Su impacto en el desarrollo social y educativo de la República Dominicana ha sido, como diría uno, ¡tremendo!
Durante el acto solemne, el rector Arturo del Villar puso la cosa en contexto, explicando que el título no es solo un papel, sino la máxima expresión de reconocimiento que Intec da a quienes encarnan la excelencia, la entrega al bien común y el compromiso con la formación de los talentos de este país. Es decir, que no fue por ‘chercha’, sino por todo lo que representa el señor Santos Badía en el sector educativo.
Al recibir su estola roja, Santos Badía no se quedó atrás en la gratitud, pero de una vez metió el dedo en la llaga, reiterando su fe en la educación como motor de progreso, pero también señalando los grandes retos que enfrenta el sistema educativo dominicano en pleno siglo XXI. Su planteamiento es claro: no se ha podido ‘resolver esos problemas’ porque las reformas tienen que empezar desde la ‘base de la educación’. ¡Y qué razón tiene el hombre!
El ministro, siempre con la ‘claridad’ por delante, cuestionó la inversión del 4% del PIB desde 2014, indicando que, a pesar de los recursos, todavía hay niños que no saben leer correctamente y tienen problemas de ortografía. Para él, es una ‘ilusión’ pensar que solo con inteligencia artificial o tecnología se resolverá el asunto si la base está floja. Además, dejó bien claro que nunca estuvo de acuerdo con unificar el Ministerio de Educación y el Mescyt, pues lo veía como un ‘castigo’ para la educación superior sin antes meterle mano a la educación básica. ¡Esa es la verdad del ‘patio’!
En vez de fusiones, Santos Badía propone una verdadera transformación del currículo y la ley de educación, creando un sistema integrado –que no fusionado–, fortaleciendo la investigación científica y usando la inteligencia artificial con ‘cabeza’, sin intentar sustituir el pensamiento humano. En sus propias palabras: ‘Hace falta una transformación y no una reforma’. ¡Un llamado al ‘tigueraje’ de pensamiento!
Y claro, un ‘coro’ de personalidades se unió al reconocimiento, como el doctor José Joaquín Puello, quien preside la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar; el exministro de Obras Públicas, Deligne Ascensión; Fernando Pinales de Codopyme; y otros empresarios, que no dejaron de resaltar el lado humano y profesional de Santos Badía. Como bien dijo Puello, ‘estamos celebrando al maestro que nunca ha dejado de creer en el poder inmenso y transformador de la enseñanza’. ¡Más claro de ahí ni el agua del río!
Este evento en el Intec no es solo una entrega de un título, es una reafirmación del valor incalculable de la experiencia y la visión en la educación de la República Dominicana. ¡Una ‘vainita’ que nos llena de orgullo a los que creemos en un futuro mejor!
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




