¡Atención, mi gente del patio! La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha vuelto a dar de qué hablar. A raíz de su reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) celebrada entre el 15 y 16 de septiembre, la mayoría de los participantes dejaron clarito que ven muy probable una nueva subida de tasas de interés antes de que este año termine. Esto es una vaina que, aunque pase allá, siempre nos aprieta un chin aquí.
Las actas de ese junte, donde se aprobó de una vez y por unanimidad la primera subida en tres años, revelan que la decisión no fue a lo loco. Asegun la noticia, muchos miembros señalaron que la inflación ‘se mantenía elevada’ y que no veían ‘avances suficientes para reducirla en los últimos meses’. O sea, la cosa con los precios sigue ‘heavy’, y había que meter mano, klk.
El ‘tigueraje’ de la Fed, según lo que publicaron, es que tienen la mira puesta en otro aumento de ese rango objetivo de la tasa de fondos federales. Pero ojo, que estos no son de los que se casan con una idea fija. Aclaran que cada reunión la abordan con la mente abierta y que las futuras decisiones dependerán de cómo se vayan moviendo los datos y lo que eso implique para las proyecciones y los riesgos económicos.
Muchos de los que participaron en la reunión hicieron hincapié en que una trayectoria de tasas más alta era una movida ‘prudente’ para manejar los riesgos. Esto lo ven como una especie de ‘protección’ por si la inflación se nos va de las manos, ya sea por una demanda que supere lo esperado o por algún otro ‘golpe’ inesperado en la cadena de suministro. Es decir, están fajados para que el dólar no pierda su valor.
Durante el encuentro, se puso sobre la mesa la preocupación por los posibles aumentos arancelarios. Varios participantes alertaron que esto podría representar un ‘riesgo alcista’ para la inflación, añadiéndole más leña al fuego de los precios. Sin embargo, en medio de todo esto, muchos también notaron que, a pesar de que los bonos del Tesoro a largo plazo habían subido un poco, las condiciones financieras aún ‘parecían favorecer el crecimiento económico’.
Y como era de esperarse, esto ya está dejando sentir sus efectos en la calle, sobre todo en el tema de las hipotecas en Estados Unidos. La Asociación de Banqueros Hipotecarios (MBA) informó que la tasa media de las hipotecas fijas a 30 años se disparó al 7.49%, su nivel más alto desde noviembre de 2023. Joel Kan, un economista de la MBA, explicó que esto se debe al aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y a la ‘volatilidad de las tasas’. Eso sí que es un ‘palo’ para el que busca comprar casa por allá.
Si comparamos, la semana anterior, Freddie Mac, que es una entidad patrocinada por el gobierno gringo, había situado esa misma tasa media en el 7.28%, y antes de eso en el 7.03%. O sea, el brinco ha sido constante y notorio. Esto nos recuerda que, cuando la Fed aprieta, los efectos se sienten en todos los rincones del mercado, desde los grandes inversores hasta la gente común que sueña con su vivienda.
Para nosotros, en este ‘rinconcito del Caribe’, aunque la Fed no maneje directamente nuestra economía, las decisiones que toman en Washington tienen su impacto. Una subida de tasas de interés allá generalmente fortalece el dólar y puede hacer que los productos importados se pongan más caros, afectando el bolsillo de un viaje de gente. Estar pendiente de estas movidas es clave para entender cómo se está comportando el mundo y qué podemos esperar para nuestro día a día.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




