La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), según un reciente audiovisual que está dando de qué hablar, se encuentra en el ojo del huracán por una denuncia que pinta de cuerpo entero un supuesto ‘doble rasero’ en sus operativos. Un ciudadano, con la evidencia en mano, ha puesto el grito al cielo, señalando que mientras a los conductores de vehículos privados se les exige el uso del cinturón de seguridad como manda la ley, a los choferes de guaguas y vehículos de transporte público, parece que esa vaina no les aplica. Esta alegada falta de equidad en la fiscalización de tránsito es el meollo del asunto, generando un malestar comprensible en la población. La doble rasero aplicación de la norma es lo que tiene a la gente en un pie de lucha.
El denunciante, con el corazón en la mano, afirma haber documentado a un viaje de choferes del transporte público que andan por ahí sin su cinturón puesto, en pleno desafío a las reglas, y sin que los agentes de la Digesett que están en la zona les pongan un tique o les llamen la atención. Esta situación, de ser cierta, no solo es una burla a la ley de tránsito dominicana, la famosa Ley 63-17, sino que también pone en entredicho la integridad de los operativos, llevando a la ciudadanía a cuestionar la justicia con la que se aplican las sanciones. ¡Imagínate tú el mal sabor!
No es un secreto para nadie que el uso del cinturón de seguridad es una medida vital para la protección de vidas en caso de un accidente. Las campañas de concientización, que la misma Digesett y otras instituciones de seguridad vial promueven, recalcan la importancia de este dispositivo para reducir lesiones graves y fatalidades. Por años, se ha trabajado para inculcar esta cultura de seguridad en el pueblo dominicano, y ver cómo supuestamente se ignora su cumplimiento en un sector tan crucial como el transporte público, que mueve a miles de personas cada día, es, para decirlo suave, un bajón.
Históricamente, en nuestro país ha existido una percepción de que hay ‘privilegios’ o ‘indulgencias’ para ciertos sectores a la hora de aplicar la ley. El sector del transporte, por su dinámica y fuerza gremial, a veces se ha visto envuelto en estas percepciones de inmunidad o tratos especiales. Cuando se denuncia un ‘doble rasero’ tan flagrante como este, la confianza en las instituciones se resquebraja, y se abre la puerta a la creencia de que hay ciudadanos de primera y de segunda categoría frente a la autoridad. ¡Y esa vaina no está bien!
La solicitud del ciudadano de una fiscalización equitativa para todos los conductores que transitan por la vía pública no es un capricho; es un clamor por la justicia y el respeto a la ley. Si queremos un tránsito más seguro y organizado, la regla debe ser para todos, sin importar si manejas un carro de lujo, una motorita o una guagua de concho. La credibilidad de la Digesett está en juego, y con ella, la seguridad de miles de dominicanos que a diario se montan en el transporte público, confiando en que se cumplen las normas básicas de seguridad.
En un país donde los accidentes de tránsito son, lamentablemente, una de las principales causas de muerte y lesiones, cualquier laxitud en la aplicación de las normas de seguridad vial es preocupante. La Digesett, como organismo encargado, tiene la responsabilidad no solo de fiscalizar, sino de predicar con el ejemplo de una aplicación justa e imparcial de la ley. La ‘chercha’ sobre este tema no es para tomársela a juego, sino para actuar y asegurar que la equidad en el cumplimiento del cinturón sea una realidad para todos, ¡sin excepción ni ‘tigueraje’!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




