¡Klk, mi gente! La superestrella Taylor Swift ha vuelto a acaparar los titulares, pero esta vez no es por un nuevo álbum o una gira mundial, sino por una movida que muchos están catalogando como puro ‘tigueraje’ estratégico. La artista, conocida a nivel mundial, registra su voz ante la Oficina de la Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con sede en España, buscando blindar su inconfundible ‘Hey, it’s Taylor Swift’ de cualquier vaina rara que pueda surgir con la inteligencia artificial (IA). Esto es, señores, ‘pararse en dos patas’ contra las posibles suplantaciones que la IA trae consigo.
Esta petición no es una ocurrencia de ahora; según la noticia, complementa otras solicitudes similares que ya sus representantes habían gestionado en Norteamérica desde hace meses. La idea es clara: proteger su voz e imagen de las amenazas que esta nueva tecnología, la IA, plantea. La solicitud, que se hizo pública el 6 de octubre, detalla la frase exacta pronunciada por la propia artista, y fue tramitada por su empresa, TAS Rights Management LLC, que tiene su base en Nashville, Tennessee, Estados Unidos. Es una señal clara de que el asunto de la propiedad intelectual en la era digital está ‘de lo más bien’ caliente y que estas figuras públicas están tomando acciones.
Y para que vean que la cosa es seria y que no es solo un tema de artistas, la noticia nos dice que esta acción de Taylor Swift llega apenas un día después de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, hiciera una solicitud similar. Ella también busca proteger su voz y su frase ‘Soy Giorgia Meloni’, posiblemente con la misma intención de evitar suplantaciones generadas por inteligencia artificial. Esto demuestra que la preocupación por el uso no autorizado de la voz y la imagen es un asunto que trasciende los círculos del entretenimiento, llegando hasta la esfera política global. Es una señal de que ‘el problema está pidiendo a gritos una solución’, y ellos están poniéndole el cascabel al gato.
Asegún el reporte, la solicitud de Swift abarca los bienes y servicios incluidos en la clase 41 de la clasificación de Niza de propiedad intelectual. Esto es un paquete completo, un ‘viaje de’ cosas que incluye prácticamente todos los aspectos del suministro de música y entretenimiento: desde grabaciones, descargas, hasta espectáculos en vivo y contenido en línea, sin dejar fuera las noticias y entrevistas. Esto significa que la protección que busca no es superficial, sino que se extiende a un abanico amplio de cómo su voz e imagen pueden ser utilizadas en el mercado.
El despacho de abogados Gerben IP, que representa a la artista, explicó en abril que este tipo de medidas añaden una capa de protección extra. Las leyes actuales ya ofrecen algo de resguardo para el derecho a la propia imagen, pero con este registro, la artista podría ‘montar un lío’ no solo si alguien usa su voz idéntica, sino también si las imitaciones son ‘confusamente similares’. Eso es un criterio clave en la legislación de marcas registradas y le da una herramienta poderosa para defenderse. Es decir, no es solo ‘lo mismo’, sino ‘algo que se parece y confunde’, y eso, mi gente, ya es otra vaina.
Una vez que la EUIPO recibe la solicitud, arranca un proceso de evaluación que determinará si conceden o no el registro. Si todo sale ‘chulo’ y se aprueba, la voz de Taylor Swift quedará protegida en el mercado comunitario por un período de diez años. Esto es una jugada maestra para un artista de su calibre, garantizando que su marca personal y su talento estén resguardados ante los avances tecnológicos que, aunque ‘jevis’, también traen sus riesgos. Una movida bacana para el futuro del arte y la tecnología, ¿o no?
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