En un llamado contundente, el Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi), la Asociación Dominicana de Profesionales de la Psicología (Asodopsi) y la Asociación de Psicólogos de la Salud (Asopsalud) unieron sus voces para exigir que la Salud Mental sea una prioridad nacional. Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, estos gremios quisqueyanos señalaron la urgencia de reconocerla como responsabilidad colectiva y prioridad de salud pública. Es tiempo de dejar el ‘relajo’ y meternos de lleno en este tema que nos toca a todos.
Los profesionales recordaron la dura realidad global: más de mil millones de personas viven con alguna afección de salud mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta cifra ‘heavy’ no deja dudas, la salud mental no puede ser un asunto secundario. Aquí en el patio, hemos minimizado su importancia, pero el bienestar es dignidad y un derecho fundamental que no podemos ignorar.
La República Dominicana enfrenta desafíos significativos, según el Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS. Aunque existe legislación y política nacional, se evidencian brechas importantes en recursos financieros y humanos para su implementación. Tenemos la ley, pero falta ‘meterle mano’ con presupuesto y personal para que las políticas se conviertan en acciones concretas.
Una deficiencia crucial es la falta de datos actualizados y una investigación robusta. Las estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) nos dan un ‘palo’ de realidad con 651 suicidios registrados en 2024: 532 hombres y 119 mujeres. Estas cifras obligan a una reflexión profunda y a una acción sin dilación.
Los gremios de psicólogos enfatizan que la prevención arranca mucho antes de una crisis. Comienza escuchando, identificando señales de riesgo, fortaleciendo redes de apoyo vitales y garantizando acceso oportuno a atención profesional. Hay que desmitificar la idea de que buscar ayuda es signo de debilidad; al contrario, es un acto de valentía.
Es fundamental abordar la relación entre salud mental, violencia y delincuencia con madurez para evitar el estigma. Los psicólogos aclaran que una persona con un problema de salud mental no es automáticamente violenta o delincuente. Asociar estas realidades sin fundamento alimenta la ‘mala fama’ y aleja a las personas de la ayuda. La violencia es un fenómeno complejo con múltiples factores.
La prevención efectiva requiere más que campañas ocasionales. Implica servicios accesibles, profesionales capacitados, intervención temprana, trabajo con familias y escuelas, fortalecimiento comunitario y coordinación interinstitucional. Invertir en salud mental es invertir en convivencia, protección de la infancia y calidad de vida. A las familias, el mensaje es claro: no esperen a que el problema sea irreversible. Los profesionales deben fortalecer sus competencias y trabajar con evidencia científica.
Finalmente, la exhortación a las autoridades del sector salud es un llamado a la acción palpable. Se les pide pasar del discurso a invertir más en salud mental, ampliar el acceso a servicios psicológicos, mejorar sistemas de información, apoyar la investigación local y fortalecer las estrategias de prevención en cada rincón del país. ¡Que esta ‘vaina’ sea una prioridad real!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




