En nuestro terruño, cuando el barril de petróleo se dispara por encima de los US$100, la cosa se pone color de hormiga brava para la economía local. El economista Henri Hebrard ha prendido la alarma, advirtiendo que los ‘subsidios’ a los combustibles, esa estrategia gubernamental para que la gente no sienta el golpe de una vez, podrían salir un viaje de caro. Asegún él, mantener estos ‘subsidios’ sin que los precios se trasladen a nosotros, los consumidores, podría costarle al Estado hasta RD$96,736 millones al año, una ‘vaina’ que no cabe en el presupuesto del 2027 y que, tarde o temprano, podría dejar la canasta básica hecha un ‘disparate’.
La principal preocupación del economista no es el dólar que ‘brega’ entre RD$61 y RD$62, un rango que, valga la verdad, ya estuvo más alto a principios de año en RD$63.30. La ‘jartura’ de Hebrard viene por el monto descomunal que se está yendo en ‘subsidios’. Calculando la ayuda semanal en RD$1,860.3 millones, al multiplicarlo por las 52 semanas del año, la proyección anual es de RD$96,736 millones. Ese ‘tigueraje’ de gasto, según sus cálculos, es insostenible si la situación internacional con el petróleo sigue igual, representando un drenaje constante a las arcas del Estado.
Una de las ‘vainas’ que siempre ‘llama la atención’ en nuestro mercado local es cómo los precios de los productos se mueven con el dólar; suben cuando la divisa aumenta, pero, ¿bajan con la misma alegría cuando el dólar retrocede? ¡Qué va! Esa es una pregunta que muchos ‘se hacen en el patio’, y que el economista ha cuestionado, destacando que el mercado local solo se activa con el dólar cuando este va en ascenso.
Para intentar ‘aplacar el toro’, el Gobierno ya hizo algunos ajustes el pasado 9 de octubre, subiendo RD$5 al galón de gasolina prémium y RD$12 al gasoil óptimo. Sin embargo, se mantuvo el ‘subsidio’ a otros combustibles. Esta decisión, aunque busca un equilibrio, deja entrever la presión que se vive. Si los precios del crudo a nivel mundial no ‘dan tregua’, es casi seguro que veremos nuevos incrementos que ‘sacudirán’ el bolsillo de la ‘gente de a pie’.
El aumento del diésel, por ejemplo, es una ‘bola de nieve’ para el transporte de mercancías y ‘un viaje de’ actividades productivas. Si las empresas tienen que gastar más en llevar sus productos, ‘de una vez’ lo trasladan al consumidor. Y ahí es donde el precio de los alimentos, los productos de primera necesidad y hasta el pasaje en la ‘guagua’ o ‘carro concho’ se irán por las nubes, afectando ‘de golpe’ el gasto ‘cotidiano’ de cada hogar dominicano, tal como advirtió Hebrard sobre la canasta del Banco Central.
Ante este panorama, el reconocido economista también pone el ojo en las negociaciones de salario mínimo previstas para el 2027. ¿Qué va a pasar si los precios suben y el salario se queda atrás? Pues el poder adquisitivo de los trabajadores ‘se va a pique’, y la ‘situación’ se complica aún más. Será un reto para los hogares poder cubrir sus necesidades básicas con un ingreso que no ‘da la talla’ frente a la inflación creciente.
Históricamente, los ‘subsidios’ a los combustibles han sido un dolor de cabeza recurrente para las finanzas públicas dominicanas, una ‘papa caliente’ que los gobiernos han manejado con ‘pinzas’. Esta advertencia de Hebrard es un recordatorio de que la ‘vaina’ no es solo cuánto cuesta llenar el tanque, sino cuánto puede aguantar el Estado sin ‘desvestir un santo para vestir otro’ y qué tan dispuestos están los consumidores a asumir el ‘costo real’ de la energía. La disyuntiva es clara: o el Estado sigue asumiendo un ‘viaje de dinero’ en ‘subsidios’, comprometiendo otros renglones del presupuesto, o se traslada una parte mayor de esos costos a la población, lo que significaría un encarecimiento generalizado. Al final, esta ‘chercha’ de los combustibles es un verdadero desafío que toca la fibra de la estabilidad económica y social de nuestro país.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




