¡Atención, mi gente! Aquí en la República Dominicana, la ‘vaina’ del ‘costo de vida’ se ha puesto espinosa para los hogares. La presión económica no es ‘relajo’: el dólar sobrepasó los RD$61 en octubre de 2026, la inflación interanual fue del 5.12% en septiembre, y el Banco Central elevó su tasa a 5.50% anual. Esta combinación, según reportes, está ‘apretando’ presupuestos, dejando muchos bolsillos sintiendo un ‘viaje’.
El economista Juan del Rosario ha tirado la bola al aire, señalando que depreciación del peso, combustibles caros e incertidumbre global son un ‘corre-corre’ que eleva costos y presiona precios. Para él, estas tres cosas tienen ‘un solo hilo conductor’: el alza en bienes y servicios, afectando el poder adquisitivo. Lo más ‘jevi’ es que el impacto no ‘le cae igual a todo el mundo’; la mayoría que vive al día ve su nivel de vida deteriorarse cuando el ingreso no alcanza ‘pa’ la canasta básica.
La realidad es dura: la canasta familiar nacional alcanzó RD$49,966 mensuales en septiembre de 2026. Pero un estudio de la UASD y Fundación Juan Bosch, ‘Cuando trabajar no basta’, reveló que en 2025 casi el 40% de la población no superaba el umbral de pobreza, y la mitad de los trabajadores percibía RD$24,169 o menos al mes. Esta brecha es una contradicción, dice Francisco Tavárez: ‘La economía sigue creciendo y no le sabe a nada’. Si el dinero no da, las familias buscan ‘otros trabajos’ o recortan gastos a ‘la mala’.
El dólar encarece productos importados. Aunque en septiembre alimentos como ‘huevos’ y ‘arroz’ subieron y el pollo fresco bajó, la volatilidad de los combustibles y otros factores externos añaden ‘presión a la vaina’. Comprar una vivienda es otro ‘lío’ de marca mayor; con iniciales y cuotas altas, y tasas hipotecarias que suben —Del Rosario mencionó de un 9% a un 11.5% o más—. Un alquiler barato lejos del trabajo puede significar un gasto mayor en ‘guagua’ o gasolina, haciendo el costo real de vivir un ‘rompecabezas’.
Juan del Rosario enfatiza la calidad de la alimentación: no solo comer, sino alimentarse adecuada y saludablemente. Con presupuestos limitados, las familias se ven forzadas a optar por lo más barato o reducir la variedad de su dieta, afectando su nutrición. Para ‘echarle más leña al fuego’, el X Censo Nacional 2022 reveló que uno de cada seis hogares dominicanos aún no tenía nevera, complicando la conservación de alimentos. ¡Eso sí que es un problema serio!
La presión sobre los combustibles no solo afecta el bolsillo, sino que reduce el consumo en servicios, impactando negocios. El Gobierno enfrenta el dilema de cuánto subsidiar para mitigar el golpe, equilibrando esa ‘vaina’ con las finanzas públicas. A pesar del crecimiento económico del 4.5% entre enero y agosto de 2026, este progreso no se traduce en mejor capacidad de compra. El gran desafío es que los ingresos cubran necesidades básicas sin que cada subida de precios obligue a las familias a recortar lo esencial. Esa es la ‘verdadera vaina’.
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