Hospital de Paraíso: ¡Qué Relajo con la Salud del Pueblo!

La situación del sistema de salud en nuestro país siempre da de qué hablar, pero lo que está pasando en Paraíso, Barahona, con su principal centro de asistencia médica, es un verdadero relajo. Casi tres años después de que el Gobierno metiera mano para remodelar y ampliar el hospital Programa de Asistencia a Paraíso (PAP), los servicios siguen operando en una vivienda que, según la noticia, está de lo más deteriorada. Esto es un descaro, una vaina que tiene al personal sanitario trabajando en condiciones de precariedad extrema, sin los medicamentos necesarios, con equipos viejos y sin lo mínimo para atender las emergencias del día a día. El `Hospital de Paraíso` es crucial para la zona, y esta demora afecta a miles de personas.

Según el reporte, la preocupación es palpable, tanto en el tigueraje que labora en salud como en los residentes de Paraíso y sus comunidades cercanas. ¡Y con razón! Si se presenta cualquier complicación, tienen que guiar (manejar) hasta Enriquillo o la ciudad de Barahona, lo que representa un viaje y un gasto que no todo el mundo puede cubrir. Imagínese usted, con una emergencia, y tener que salir en guagua o un concho para buscar atención lejos. Eso no es fácil, mi gente.

La casa que sirve de hospital provisional es un cuadro. Las filtraciones son una chercha, especialmente en el consultorio principal y la reducida sala de espera. Dicen los trabajadores que cuando llueve, el agua penetra por el techo y cae justo donde atienden a los pacientes. Además, la sala de espera, chiquitita como es, está dividida con una sábana del área de suturas, mostrando la falta de privacidad y espacio para médicos y enfermeras. Esto ya raya en la indignidad, ¿o no?

Las camillas, que son fundamentales en cualquier centro de salud, están en condiciones deplorables. Una tiene la estructura metálica oxidada a más no poder y ni papel protector recibe. Otra camilla, ¡agárrese!, se mantiene con una piedra porque el sistema de frenos no le funciona. ¡Con una piedra, señores! La camilla para inyecciones, igual, en mal estado. Aún con todo eso, el personal sigue fajado, haciendo lo que puede con lo que tiene para asistir a los que llegan a buscar ayuda.

A la escasez de equipos se le suma la falta de medicamentos y materiales gastables. Asegún las denuncias, los responsables del centro tienen que salir a mendingar guantes, medicinas y otros insumos indispensables a las unidades de atención primaria de Las Caobas y Las Yaguas, e incluso al hospital de Enriquillo. No es que no quieran atender, es que no tienen con qué. Faltan diclofenaco, dexametasona, ketorolaco, hidrocortisona y productos para nebulizaciones, vitales para emergencias y afecciones respiratorias, sobre todo en los niños. Muchas veces, los pacientes o sus familiares tienen que comprar por su cuenta los medicamentos, lo que es un golpe al bolsillo.

En cuanto al personal, la vaina también está apretá. El hospital provisional de Paraíso cuenta con cinco enfermeras, pero una está de licencia por maternidad, dejando solo a cuatro para cubrir los servicios durante las 24 horas del día. ¡Cuatro! Para un municipio entero y comunidades cercanas, eso es insuficiente. Los cinco doctores que tienen se organizan con turnos, pero el consenso es que se necesita aumentar esa cantidad de profesionales. Diariamente acuden entre 50 y 60 pacientes, una cifra considerable que con los pocos recursos y personal se vuelve un dilema.

Este centro, que tradicionalmente ha funcionado como de emergencias, carece de un sistema de oxígeno, equipos para análisis clínicos y otros instrumentos básicos. Esto significa que muchos pacientes delicados tienen que ser referidos de una vez para Enriquillo o Barahona, porque aquí solo pueden estabilizarlos un poco. Es contradictorio que, asegún los denunciantes, algunas unidades de atención primaria dispongan de más insumos que un establecimiento que debe responder a emergencias las 24 horas. ¡El tigueraje de salud se encuentra en una posición bien difícil!

Y por si fuera poco, las condiciones físicas de la vivienda son un peligro. Las filtraciones son tan constantes que el plafón corre el riesgo de desprenderse, lo que podría caer sobre pacientes o empleados. ¡Y ni hablar de las plagas! Ratones, ciempiés, cucarachas, moscas y mosquitos, un coro de animales que no deberían estar en un lugar de salud. Los servicios básicos también sufren: el agua escasea, el voltaje eléctrico es tan bajo que ni el bebedero funciona bien, y no hay ni nevera ni estufa para el personal que se pasa largas jornadas trabajando. ¡Tienen que cubrir sus gastos de comida de su propio bolsillo!

La seguridad es otro punto caliente. La ausencia de vigilancia policial, sobre todo de noche, preocupa mucho. Relatan que hace poco hubo un incidente violento entre personas heridas por arma blanca que llegaron al centro, y la riña se reanudó. La doctora y la enfermera tuvieron que encerrarse en el baño para protegerse. El portero que tienen no da abasto para estas situaciones. Por eso, están pidiendo a gritos seguridad policial, para que el personal, los pacientes y sus familiares puedan estar tranquilos.

Los trabajadores recordaron que el hospital fue incorporado al Servicio Nacional de Salud (SNS), lo que generó grandes expectativas de mejoras en todo: condiciones laborales, medicamentos, equipos y calidad de servicios. Pero la realidad ha sido otra. A pesar de ese cambio administrativo, las dificultades persisten, y en algunos aspectos, hasta se han agravado por el prolongado funcionamiento en una vivienda que no tiene las condiciones adecuadas. La esperanza de un mejor futuro se ha vuelto un espejismo.

Ante este panorama tan difícil, los trabajadores y los residentes de Paraíso están reclamando de una vez por todas la terminación de la remodelación y ampliación del edificio original del hospital. Piden, además, que la entrega de la nueva infraestructura venga acompañada de un suministro constante de medicamentos, equipos de emergencia modernos, materiales de sutura, camillas en buen estado, oxígeno y personal suficiente. Es el momento de que las autoridades correspondientes, incluyendo el Servicio Nacional de Salud, se pongan las pilas y resuelvan esta situación que afecta la salud y la dignidad de una comunidad entera.

Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!

¿Tú qué opinas? Cuéntalo aquí:

Hot this week

¡El palo de agua no da tregua! Vaguada deja ‘un viaje’ de daños en el país

¡Atención, mi gente! Un 'palo de agua' de esos...

¡La ‘situación’ en Haití: La GSF le tira un ‘pulso duro’ a las bandas!

La situación en Haití sigue 'candente', mi gente, y...

¡Arajet viene con un ‘tigueraje’ para el cielo canadiense!

La aerolínea dominicana Arajet está con un 'tigueraje' que...

Licencias por Salud Mental: ‘La Vaina’ se Pone Seria en el Sector Empresarial Dominicano

Santo Domingo, República Dominicana. La alarma se ha prendido...

RD en Toronto: ¡Un ‘Jevaso’ de Promoción Turística para Canadá!

¡Qué bueno que la República Dominicana está metiendo mano...

Temas

¡Arajet viene con un ‘tigueraje’ para el cielo canadiense!

La aerolínea dominicana Arajet está con un 'tigueraje' que...

Licencias por Salud Mental: ‘La Vaina’ se Pone Seria en el Sector Empresarial Dominicano

Santo Domingo, República Dominicana. La alarma se ha prendido...

RD en Toronto: ¡Un ‘Jevaso’ de Promoción Turística para Canadá!

¡Qué bueno que la República Dominicana está metiendo mano...

El ‘Bulo’ de Bukele y RD: Cancillería Pone Las Cosas Claras

El Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) de nuestra querida...

Articulos Relacionados

Categorias Populares

spot_imgspot_img