¡La vaina está que pica en nuestro ‘patio’! Un reciente informe de Diario Libre ha encendido las alarmas, revelando que cinco muestras de `agua de botellitas`, de esas que uno compra de una vez en cualquier colmado o supermercado, no cumplen con los parámetros de acidez establecidos por la Norma Dominicana (Nordom) 64. Esto, sin dudas, deja a más de uno con la boca abierta, especialmente cuando pensábamos que estábamos bebiendo agua de lo más bien.
Los análisis, realizados en octubre de 2026 en el laboratorio de la Caasd, mostraron valores de pH entre 5.64 y 6.03. Para que la gente entienda bien, la norma exige un rango de 6.5 a 8.5 para el agua de consumo humano envasada. Es decir, que todas las muestras estuvieron por debajo del mínimo, indicando una acidez mayor a la recomendada. ¡Y se trata de marcas que están súper pegadas en la capital, incluyendo opciones económicas que te resuelven por apenas nueve pesos!
Ahora, la buena noticia que no todo es pánico: a pesar de la acidez, las cinco muestras pasaron con la frente en alto todas las pruebas microbiológicas. ¡Sí, jevi! No se detectaron coliformes, E. coli ni pseudomonas, y el recuento de aerobios mesófilos estuvo por el suelo, bien lejos del límite. Esto significa que, a diferencia de algunos botellones que se analizaron antes y que sí daban un lío con los bichitos, estas botellitas están limpias de microorganismos.
Entonces, ¿cuál es la chercha con la acidez? Según el ingeniero José Mateo Mota, director de Calidad de las Aguas de la Caasd, el sistema de ósmosis inversa que usan muchas plantas envasadoras es el culpable. Al quitarle las impurezas al agua, también se llevan un viaje de minerales que le bajan el pH. Él explica que el agua natural tiene un pH más alto, pero el proceso de purificación, si no se complementa con una remineralización, la deja así de ácida.
Mateo Mota no se anda con rodeos y hace un llamado a Digemaps para que le meta la mano a esta situación. Él asegura que las empresas tienen la tecnología para corregir el pH, restituyendo minerales como el calcio y el magnesio después de la ósmosis. Para el funcionario, cumplir con los parámetros microbiológicos no es suficiente, pues un pH fuera de norma hace que el agua no sea apta para el consumo. ¡Así de claro!
Aunque los valores de pH están fuera del rango establecido por la norma dominicana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que, en general, no hay un efecto directo inmediato en los consumidores. Sin embargo, sí puede influir en la corrosión de tuberías, liberando metales al agua. Además, un pH bajo, aunque en estas muestras no llegó al punto crítico de 5.5, puede contribuir al desgaste del esmalte dental con un consumo frecuente, y preocupa la posible pérdida de minerales esenciales.
Pero ojo, tampoco es para armar un bochinche sin sentido. La acidez no es exclusiva del agua purificada. Bebidas que consumimos a diario, como los refrescos y el café, son también ácidas, y muchas veces con un pH incluso más bajo que el de estas botellitas. Lo importante es que, como consumidores, estemos alante y sepamos qué estamos bebiendo para tomar nuestras decisiones. La calidad del agua es una vaina seria que nos toca a todos.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




