¡Ay, mi madre! La cosa se puso color de hormiga en Wall Street, y el sueño de Anthropic de debutar en la Bolsa con una valoración estratosférica parece que se está aguando. Según la noticia, la compañía de inteligencia artificial tenía todo preparado para su salida al Nasdaq antes de Acción de Gracias. Pero, como dicen en el barrio, ‘el palo no está pa’ cuchara’, y justo cuando iban a tirar el dado, ¡pum!, se formó la tormenta perfecta sobre el mercado de valores.
El ambiente se puso denso de una vez. Las elecciones en Estados Unidos no salieron como se esperaba, creando un revolú político que impactó directamente en los mercados. Este panorama se tradujo en un ‘jueves negro’ para las empresas tecnológicas y los activos vinculados a la inteligencia artificial a nivel mundial. El Nasdaq sufrió una caída brutal del 5.5% en un solo día, registrando pérdidas estimadas en 2.5 billones de dólares. Un verdadero ‘jumo’ que dejó un rastro de incertidumbre entre los inversores, quienes ahora ven a empresas como Anthropic con otros ojos, según lo reportado por el Wall Street Journal.
La idea inicial de Dario Amodei, líder de Anthropic, era ambiciosa: recaudar unos 100 mil millones de dólares con una valoración que rondara o superara los 1.5 billones. ¡Un viaje de dinero! Sin embargo, fuentes del Wall Street Journal indican que los principales inversores que planeaban participar en la Oferta Pública de Venta (OPV) ya están oliendo a quemado y consideran que esa valoración tendrá que bajar, quizás más cerca del billón de dólares. En buen dominicano, esto es un golpe bajo para la compañía, pues implicaría ceder una porción mucho mayor de la empresa por la misma cantidad de capital, pasando de un 6.7% a un 10%.
Y es que la situación no es exclusiva de Anthropic, mi gente. Si vemos las barbas del vecino, ya OpenAI, otra de las grandes ligas en esto de la IA, está sintiendo la presión. Según el reporte, apenas ha logrado reunir 11 mil millones de dólares de los 30 mil millones que se había propuesto, a una valoración también considerablemente rebajada. Esto nos dice que el ‘tigueraje’ de los inversores está más cauto que nunca, cuestionando cuándo todo ese gasto millonario en inteligencia artificial empezará a dar beneficios tangibles. Los resultados de gigantes como Alphabet y Meta no han servido para calmar los ánimos, como señaló Sameer Samana de Wells Fargo Investment Institute a Reuters.
A pesar del ‘coro’ en la Bolsa, Anthropic, según la noticia, no está en la lona financieramente. La empresa reporta ingresos trimestrales de 17 mil millones. Pero aquí viene el detalle: el 58% de esos ingresos se va en potencia de cómputo, una vaina que se comió el 48% el trimestre anterior. El costo de mantener los cerebritos de la IA funcionando está por las nubes, especialmente con la demanda mayor de lo previsto que obligó a comprar capacidad extra a corto plazo. El crecimiento también ha frenado, pasando de un 144% a un 47% en el último trimestre, lo que indica que hay que ajustarse los cinturones.
Los compromisos de gasto de Anthropic son como una factura sin fin, sumando cerca de 895.400 millones, la mayoría destinados a computación e infraestructura. Una parte considerable, unos 69.800 millones de dólares, vence en los próximos doce meses. Con 146.600 millones de dólares de liquidez al 30 de septiembre, una buena valoración en su debut bursátil les facilitaría un viaje la vida, evitando andar ‘con la soga al cuello’ para cubrir esas cuentas que no esperan.
Para colmo de males, Blackstone, que financia los chips de Anthropic, ya está avisando que espera una calificación crediticia de BB tras la salida a bolsa, un escalón por debajo del grado de inversión. Esto encarecerá cualquier deuda futura, porque más riesgo significa más intereses. Además, según su folleto S-1, para liberar ciertas garantías de su línea de crédito, Anthropic necesita que dos de las tres grandes agencias de rating le asignen un grado de inversión. Con el panorama actual en el mercado y una salida a bolsa ‘floja’, conseguir esa buena nota se ve un poco cuesta arriba. ¡A este ‘coro’ le falta un chin de sazón para que el ‘tigueraje’ se anime de verdad!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



