La situación en la emblemática avenida 27 de Febrero está causando un verdadero ‘chicharrón’ entre sus residentes. Aseguún un reporte de Somos Pueblo, propietarios y moradores de esta arteria principal han alzado la voz, denunciando un grave problema de cables que está saturando de forma masiva sus edificaciones. Es un verdadero ‘klk’, con tendidos eléctricos y de telecomunicaciones instalados directamente sobre propiedades privadas, afeando el entorno visual y, lo que es peor, generando preocupación por los posibles riesgos que esto implica.
Los afectados explican que las compañías proveedoras de servicios han pasado sus cables por donde les ha dado la gana, por encima de sus casas y apartamentos, mientras que espacios públicos o comerciales cercanos no cargan con este ‘bulto’ de alambres en sus fachadas. Esta disparidad, para muchos, es una clara muestra de un trato desigual, una ‘vaina’ que les tiene bien ‘quillao’. La gente siente que están siendo tratados como ciudadanos de segunda, mientras otros disfrutan de un ambiente más ‘chulo’ y organizado.
La contaminación visual que generan estos ‘telares’ de cables es un tema viejo en la República Dominicana. En muchas de nuestras ciudades, el paisaje urbano se ve empañado por un sinnúmero de marañas de alambres que cuelgan sin ton ni son, creando un ambiente desordenado y, en ocasiones, peligroso. Esta situación en la 27 de Febrero no es un caso aislado; es el reflejo de una problemática nacional donde la planificación urbana y la regulación de los servicios a menudo quedan en un segundo plano frente a la prisa o la falta de supervisión.
Más allá de la estética, el factor seguridad es lo que más inquieta a los residentes. Un cúmulo excesivo de cableado, especialmente si está mal instalado o sin mantenimiento adecuado, puede representar un riesgo serio de incendios, cortocircuitos o incluso accidentes eléctricos. En un país con un clima tropical como el nuestro, donde los fenómenos atmosféricos pueden ser intensos, la integridad de estas instalaciones es crucial. Nadie quiere que su casa se convierta en una caja de sorpresas por un mal manejo de los cables.
Ante este ’embrollo’, los ciudadanos han hecho un llamado vehemente a las autoridades competentes y a las empresas involucradas. Quieren que se corrija la situación de una vez por todas, que se busquen soluciones equitativas y se garantice un entorno seguro y agradable para todos. Esto implica una revisión de las normativas, una planificación más eficiente para el soterrado de cables cuando sea posible, y una supervisión constante por parte de las entidades reguladoras. Es hora de que el ‘tigueraje’ de pasar cables por donde sea termine y se le dé la cara a esta realidad.
La solución a este tipo de problemas urbanos requiere un esfuerzo conjunto. Las autoridades deben asumir su rol de garante del orden y la seguridad, mientras que las empresas de servicios tienen la responsabilidad de operar con altos estándares de calidad y respeto por el entorno y la propiedad privada. Los residentes, por su parte, al denunciar y exigir cambios, se convierten en actores clave para impulsar una mejora en la calidad de vida de nuestras comunidades. Es un paso importante para que nuestra capital se vea más organizada y ‘bacana’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




