El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, nos ha dejado claro que el reciente acuerdo firmado entre República Dominicana y Estados Unidos, aunque genera un viaje de comentarios, está diseñado para fortalecer las relaciones diplomáticas sin ceder ni un chin de nuestra soberanía. Según Paliza, este pacto, que permitirá la recepción de deportados de terceros países bajo ciertas condiciones, es un paso más en la consolidación de lazos de seguridad y cooperación que hemos venido desarrollando con la nación norteamericana. La gente, aseguraba el ministro, puede estar tranquila con este acuerdo RD-EEUU, pues el Gobierno dominicano siempre tendrá la última palabra, como debe ser, sobre quién entra a nuestra casa.
Este pacto, discutido por Paliza en el marco del 1er Congreso Internacional de Geopolítica República Dominicana 2026, enfatiza que la soberanía dominicana no está en juego, ¡ni por error! Es más, el mismo documento deja establecido que cada solicitud de deportación será evaluada y aceptada o rechazada por las autoridades dominicanas. Esto es crucial, porque demuestra que no estamos ante una imposición, sino frente a un convenio estratégico donde nuestro ‘tigueraje’ para negociar se puso en manifiesto. Es una muestra de que, aunque busquemos fortalecer alianzas, la dignidad y el control de nuestro territorio son innegociables, algo que se valora un viaje en estos tiempos.
Asegún el ministro, este acuerdo tiene una vigencia de un año, lo que da un espacio para evaluar su implementación y, si hay que ajustarlo, pues se ajusta, ¡de una vez! Además, un punto bien importante y que ha sido una preocupación constante para la población es que los deportados de terceros países no serán de nacionalidad haitiana. Esto es un detalle que demuestra la sensibilidad y el tacto que el Gobierno ha puesto en el tema, dada la delicada y compleja relación estratégica que mantenemos con el país vecino. Mantener la estabilidad de la frontera y de las relaciones bilaterales es una prioridad que no se puede ignorar ni por un coro.
Históricamente, República Dominicana ha tenido que lidiar con presiones y situaciones migratorias complejas, por lo que la cautela y la firmeza en este tipo de acuerdos son fundamentales. Este nuevo arreglo con Estados Unidos se suma a un entramado de iniciativas en materia de seguridad regional que buscan abordar fenómenos como la migración irregular, el narcotráfico y otras amenazas. Que se haya cuidado que no sean haitianos los deportados es una jugada estratégica que busca evitar complejizar aún más una situación ya de por sí volátil, y eso está de lo más bien. Es un balance que se ha buscado para no abrir más focos de tensión y mantener la paz en el patio.
En resumen, lo que Paliza nos dice es que este acuerdo es un ‘win-win’. Nos permite mantener una relación jevi con Estados Unidos, seguir avanzando en temas de seguridad y, al mismo tiempo, proteger nuestra soberanía y manejar la situación migratoria con la prudencia que amerita. Es un claro mensaje de que, aunque somos aliados, siempre primará el interés nacional. Así es que, no hay que formar ‘chisme’ con esto; la familia dominicana puede seguir su vida tranquila, que el Gobierno está vigilante y ‘con los pies en la tierra’.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




