La comunidad del rock mundial y, por qué no, el ‘tigueraje’ que aprecia un buen ritmo, está de luto. Nos acaba de llegar la noticia de que Frank Beard, el bacano baterista del legendario trío tejano de boogie rock ZZ Top, y una pieza clave en el Salón de la Fama del Rock & Roll, se nos fue a los 77 años. Su baqueta marcó el compás de palos imperecederos como ‘Sharp Dressed Man’, ‘Legs’ y ‘Gimme All Your Lovin”, canciones que definieron una época y pusieron a bailar a un viaje de gente.
Asegún el reporte del publicista Bob Merlis, el emblemático baterista, cuyo nombre es sinónimo de esa ‘vaina’ pesada y distintiva de ZZ Top, estaba recibiendo cuidados paliativos al momento de su partida este martes, en su rancho en Richmond, Texas, acompañado por sus familiares. El cofundador de la banda y guitarrista Billy Gibbons, quien actualmente se encuentra de gira con el bajista Elwood Francis, no tardó en expresar su sentir, elogiando la figura de Beard con palabras que resonaron en el corazón de los fanáticos y colegas.
“Hoy, Elwood y yo perdimos a un gran amigo y colaborador, y el mundo perdió a uno de los bateristas más naturalmente innovadores y a un gran y verdadero hijo de Texas. Su característico golpe de contratiempo fue clave para mantener a ZZ en la cima. La banda de la que formó parte durante seis décadas va a seguir adelante, como él había deseado”, afirmó Gibbons. Este compromiso demuestra la resiliencia y la dedicación que caracterizaron no solo a Frank Beard, sino a toda la trayectoria de ZZ Top, una banda que ha sabido mantenerse en el tope a lo largo de los años.
El legado de ZZ Top es de una magnitud que pocos alcanzan. Con más de 50 millones de discos vendidos a nivel global, el trío logró posicionar seis sencillos en el número 1 de la prestigiosa lista Mainstream Rock Airplay de Billboard. Además, siete de sus álbumes escalaron hasta el Top 10 del Billboard 200, y su talento fue reconocido con tres nominaciones a los premios Grammy. Estos números no solo hablan de éxito comercial, sino del impacto cultural y la relevancia musical que el ‘flow’ y la energía de Beard y sus compañeros tuvieron en la escena del rock.
La pasión de Frank Beard por la música y su banda era algo ‘de verdad’, palpable en cada golpe de tambor. En el documental de 2019, “ZZ Top: That Little Ol’ Band from Texas”, él mismo lo dejó claro: “He encontrado a la gente con la que estaba destinado a tocar. Nunca quise renunciar y nunca quise que me despidieran”. Esa declaración subraya una lealtad y una conexión artística que hoy día son difíciles de encontrar. Su contribución a la música no fue solo técnica, sino de espíritu y ‘chercha’, elementos que son fundamentales para un grupo duradero.
La partida de Beard deja un vacío en el corazón del rock and roll, pero su ritmo inconfundible y la ‘vaina’ única que aportó a ZZ Top seguirán vibrando en cada concierto y en cada reproducción de sus clásicos. La banda, con esa resiliencia tan particular, promete seguir adelante, manteniendo viva la llama de ese sonido inigualable que el baterista ayudó a forjar durante seis décadas. Su legado es un recordatorio de cómo la dedicación y un ‘flow’ original pueden trascender generaciones y convertirse en leyenda. Frank Beard fue, sin duda, un pilar fundamental en la historia del rock.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




