El cardiólogo pediatra y expresidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Waldo Ariel Suero, ha levantado la bandera de alerta en un tema de vital importancia para la salud de nuestros chiquitos. Suero, una figura reconocida en el ámbito médico local, ha recomendado enfáticamente que a cada recién nacido se le realice un riguroso ‘Tamiz Cardíaco’ mediante oximetría de pulso antes de que reciba el alta hospitalaria. Esta ‘vaina’ es clave para pescar a tiempo cualquier cardiopatía congénita que pueda estar escondida y así evitar complicaciones que nadie quiere para sus muchachitos.
Asegún el reporte, la preocupación principal del doctor Suero radica en que muchos bebés pueden llegar al mundo con alteraciones cardíacas significativas sin mostrar síntomas evidentes de buenas a primeras. Esto significa que, sin una evaluación adecuada como el tamiz, podríamos estar dejando pasar condiciones que, al no ser detectadas a tiempo, pueden traer un viaje de problemas en los primeros días o semanas de vida. ‘El tigueraje’ de los profesionales y la población en general, a veces no dimensiona lo crucial que es evaluar el corazón de un niño al nacer, un punto que el especialista quiso dejar bien claro.
Las cardiopatías congénitas no son un relajo; son fallas en la estructura del corazón que ya vienen con el nacimiento. Para que tengamos una idea, una revisión que incluyó más de 130 millones de nacimientos estimó que la prevalencia global es de casi 9.4 casos por cada 1,000 nacidos vivos. Esto se traduce en que, más o menos, uno de cada cien bebés nace con alguna de estas condiciones. Por eso, el llamado del doctor Suero a no dejar esto ‘pa’ después’ es tan pertinente para nuestra gente.
Lo chulo del ‘Tamiz Cardíaco’ neonatal es que es una prueba sencilla y cero invasiva. Se hace con un aparatico llamado oxímetro de pulso que mide el nivel de oxígeno en la sangre colocando sensores en la piel del bebé. El protocolo dice que esta prueba se debe hacer cuando el recién nacido ya tiene por lo menos 24 horas de vida. Si, por alguna razón, planean darle el alta antes de ese tiempo, lo ideal es que se realice lo más cerca posible del momento en que la criatura vaya a salir del centro médico.
El proceso compara la saturación de oxígeno en la mano derecha (lo que se conoce como medición preductal) con la que se obtiene en uno de los pies (medición posductal). Las directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría, que son las que se usan de referencia, indican que un bebé pasa la prueba si su saturación es igual o mayor al 95 % tanto en la mano como en el pie, y si la diferencia entre ambas mediciones no pasa de tres puntos porcentuales. Un resultado fallido, por ejemplo, sería una saturación por debajo del 90 % en cualquiera de las extremidades.
Es vital entender que un resultado que no pase el tamiz no te confirma de una vez una cardiopatía. Baja oxigenación también puede venir de infecciones, problemas respiratorios o hipertensión pulmonar, entre otras condiciones que necesitan ser investigadas. Por esto, si el tamizaje da una señal de alerta, el pediatra tiene que evaluar al niño de inmediato y ver si necesita ser referido a cardiología pediátrica para estudios más avanzados, como un ecocardiograma o un electrocardiograma.
Aun siendo una herramienta ‘jevi’, la oximetría no detecta todas las cardiopatías congénitas. Las autoridades de salud gringas han advertido que algunos bebés con defectos cardíacos pueden pasar el tamizaje sin problemas. Por eso, esta prueba debe ir acompañada de un buen historial clínico, un examen físico completo y los controles prenatales que le toquen a la madre. Suero insistió en que las familias deben estar atentas si el bebé muestra coloración azulada en la piel, dificultad para respirar, se cansa o suda al comer, tiene palpitaciones o le cuesta subir de peso.
La detección temprana es la clave, porque permite que se planifique el tratamiento antes de que se presente una emergencia, evitando que la familia se lleve un susto ‘de los feos’. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han dicho que uno de cada cuatro bebés que nacen con una anomalía cardíaca tiene una cardiopatía congénita crítica que, a menudo, necesita cirugía u otro procedimiento durante el primer año de vida. Así que ya saben, esta ‘vaina’ del tamiz es más que una prueba; es una oportunidad de oro para nuestros angelitos.
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