¡Pero qué lío se ha armado aquí en el patio! La Embajada de China en la República Dominicana, de una vez y por todas, ha soltado un comunicado contundente este domingo, tildando de ‘infundadas’ y ‘difamatorias’ las advertencias que la representación diplomática de Estados Unidos en el país anda regando por ahí. Aparentemente, los gringos están preocupados por supuestos riesgos de espionaje ligados a algunas empresas tecnológicas chinas.
Este coro viene a colación por una publicación de la embajada estadounidense donde, citando a un alto funcionario, se metió un guille con el tema de las tecnologías de alto riesgo de compañías como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI. La vaina es que, según ellos, estas firmas chinas están sujetas a los intereses del gobierno de su país, y por ende, representan serios riesgos de ataques informáticos, interrupciones de red y, claro está, el temido espionaje.
La verdad es que desde la misión diplomática asiática, a través de su portavoz, se expresaron con una ‘fuerte insatisfacción y resuelta oposición’ a estos señalamientos. No andan con rodeos, ¡qué va! Los definieron como ‘una pura invención y una deliberada tergiversación de la realidad’. Y para meterle más sazón al asunto, la legación china apuntó que estas declaraciones norteamericanas no son más que un reflejo de una ‘mentalidad de la Guerra Fría’, que deja al descubierto la ‘soberbia y los prejuicios’ de los Estados Unidos. ¡Uff, un palo!
En su defensa, la sede diplomática china no se quedó callá. Aseguró que sus tecnológicas, esas mismas que los gringos tienen en la mira, son las que proveen productos avanzados, seguros, eficientes y, lo que es mejor, con una relación calidad-precio que te deja con la boca abierta. Son un viaje de opciones que, asegún ellos, le ponen fin a muchas penurias tecnológicas.
Subrayaron además que las compañías que operan en América Latina, el Caribe y, por supuesto, nuestra querida República Dominicana, cumplen de forma estricta con todas las leyes, normativas y reglamentos de cada nación. Lo de ellos es contribuir al desarrollo económico y a la creación de empleos en las comunidades locales, sin chercha ni nada por el estilo. Es decir, operan con la ley en la mano, ¡como debe ser!
Para cerrar con broche de oro, la embajada china catalogó la postura de Estados Unidos como un acto de ‘intimidación tecnológica y coacción unilateral’. ¡Así, sin pelos en la lengua! Exhortaron a los del norte a ponerle fin a la manipulación política, a respetar el derecho de los estados soberanos de elegir a sus socios comerciales libremente y a que hagan aportes prácticos que verdaderamente sumen a la prosperidad y estabilidad de nuestra región. No es para menos, ¡que cada quien elija con quién le conviene hacer negocio!
Recordemos que la controversia se avivó cuando la misión diplomática de Estados Unidos, a través de una publicación en su cuenta oficial de X, alegó que la legislación china obliga a estos proveedores a cooperar con los servicios de inteligencia de Pekín. Según ellos, esto genera riesgos de espionaje, ataques informáticos e interrupciones de las redes. Por eso, han estado instando a sus socios en las Américas a que cambien ‘de una vez’ hacia proveedores ‘confiables’ para proteger a sus ciudadanos y su propia soberanía.
Este tira y jala entre potencias no es nuevo, pero cobra especial relevancia en países como el nuestro, donde la tecnología y el desarrollo son pilares fundamentales. La competencia global por la influencia tecnológica y económica se manifiesta en escenarios como este, poniendo a las naciones en la cuerda floja a la hora de decidir con quién se alían en términos de infraestructura digital. La verdad es que es una vaina compleja, donde cada país busca proteger sus intereses, y en el medio, nosotros, tratando de entender el ‘tigueraje’ detrás de todo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




