¡Qué ‘vaina’ más importante la que nos trajo Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas desde el Santo Cerro! En una homilía que caló hondo durante la celebración por el Día de Nuestra Señora de las Mercedes, el obispo de La Vega hizo un llamado a fortalecer las familias y a proteger a los más vulnerables. Fue un mensaje directo, de esos que te mueven el piso y te ponen a reflexionar sobre la paz, la convivencia y el respeto que tanto necesitamos en nuestra República Dominicana. El ‘coro’ fue masivo, con cientos de peregrinos congregados, dejando claro que el tema toca la fibra de nuestra gente.
El Monseñor, en lo que fue su primera eucaristía como obispo de La Vega en tan significativa fecha y lugar, no se anduvo con rodeos al referirse a la violencia. Señaló que la violencia no solo deja una víctima directa, el agredido, sino que expande su mal y golpea también a la familia del afectado. Y, ¡ojo con esto!, el religioso fue más allá, afirmando que incluso la familia de la persona que delinque sufre las consecuencias, y que el propio agresor, al perder su libertad por el mal uso que le dio, también se convierte en una especie de víctima de sus propias acciones. Es una visión profunda que nos invita a ver el problema desde todos los ángulos, sin perder de vista la ‘dignidad’ humana.
Y hablando de dignidad, el obispo de La Vega enfatizó que, aunque los que cometen delitos deben responder ante la justicia, la pérdida de la libertad física no anula la esencia de la persona. Hizo un planteamiento que nos pone a pensar: la necesidad de que los privados de libertad cuenten con condiciones dignas en los centros penitenciarios. Esto incluye el acceso a servicios de salud, espacios de formación, acompañamiento espiritual y, sobre todo, oportunidades genuinas de rehabilitación. Mencionó problemas que sabemos que son un ‘klk’ en nuestras cárceles, como la sobrepoblación, la incertidumbre en los procesos judiciales y la lejanía de los internos con sus seres queridos. ¡Un verdadero desafío para el ‘tigueraje’!
El llamado a llenar las ‘tinajas’ –haciendo una clara referencia a las bodas de Caná– nos invita a no dejar vacíos esos espacios donde la gente más necesita apoyo. El obispo instó a prestar especial atención a las familias, a nuestros jóvenes, a los enfermos y a los adultos mayores, esos que a veces están en situación de vulnerabilidad. La sociedad dominicana, según Monseñor Romero Cárdenas, tiene que meterle mano a esto, contribuyendo con educación de calidad, empleos que valgan la pena, una atención de salud ‘jevi’, seguridad para todos y un respeto a las leyes que sea de verdad. Es un paquete completo para construir una mejor nación.
Este mensaje tan potente llega días después de un hecho que nos conmocionó a todos: la muerte de Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero Julián Oro Duro, en Santo Domingo Este. Un suceso lamentable que, como dice el obispo, dejó un viaje de víctimas. La Policía Nacional, según la noticia, ya apresó a cuatro personas señaladas como presuntas implicadas en el caso, y las investigaciones siguen activas. No es casualidad que en un escenario así, la iglesia se levante con una voz clara, buscando sanar las heridas y prevenir futuras tragedias. La presencia de la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, y otras autoridades en el Santo Cerro, resalta la importancia de este llamado al ‘bien común’ y a atender las necesidades de la gente.
En definitiva, la homilía de Monseñor Romero Cárdenas fue más que una simple celebración; fue un recordatorio potente de que la familia es el eje de todo, el espacio donde se forma y se protege. Su petición a la comunidad católica para que se mantenga atenta a quienes atraviesan dificultades, ya sean de enfermedad, económicas o de cualquier otra naturaleza, es un ‘pilón’ que nos exhorta a la solidaridad. Es hora de que el ‘pueblo’ dominicano se una para ‘echar pa’lante’ y construir esa sociedad basada en el respeto y la dignidad que tanto anhelamos.
Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




