Panorama Nacional. – El ex cónsul haitiano en República Dominicana, Edwin Paraison, afirmó que el reciente anuncio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el envío de un nuevo contingente militar a Haití no ha tenido ningún impacto entre los ciudadanos desplazados por la violencia, quienes sobreviven en estadios y campamentos improvisados tras ser expulsados de sus hogares por las bandas criminales.
Paraison, quien dirige la Fundación Zile (Isla, en español), sostuvo que actualmente más de 1.3 millones de haitianos viven en refugios improvisados debido al control que ejercen los grupos armados sobre gran parte del país, en especial en la capital, Puerto Príncipe.
Durante una entrevista en el programa D´AGENDA, que conduce Héctor Herrera Cabral, el ex ministro para la diáspora haitiana explicó que, para miles de personas, abandonar sus hogares o emigrar es una cuestión de supervivencia.
“La noticia de un nuevo contingente de tropas bajo la bandera de la ONU no ha provocado ningún tipo de impacto en los campamentos. Tenemos en Haití un millón 300 mil personas que han tenido que dejar sus casas para refugiarse en estadios y campos improvisados”, expresó Paraison.
El ex funcionario señaló que muchos haitianos han perdido la confianza en las instituciones nacionales y optan por migrar legal o irregularmente, ante el cierre de consulados y la restricción migratoria impuesta por República Dominicana.
Escepticismo ante la ONU
Paraison advirtió que el escepticismo predomina entre la población haitiana frente al anuncio de una nueva misión militar, recordando el fracaso de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), que permaneció por tres décadas sin resultados tangibles.
“Cuando se contabiliza el tiempo acumulado de presencia de las Naciones Unidas, son 30 años y casi 10 mil millones de dólares invertidos, para que hoy tengamos un país más inseguro. Eso representa un fracaso vergonzoso para todos”, lamentó.
A su juicio, la única solución viable para Haití es el desmantelamiento total de las estructuras criminales, que actualmente controlan más del 90% de la capital. En ese sentido, rechazó cualquier intento de negociación o participación política de esos grupos, ya que fueron declarados organizaciones terroristas por República Dominicana y posteriormente por Estados Unidos.
El dirigente social también reconoció el cambio de enfoque de la administración estadounidense de Donald Trump, destacando su respaldo a la propuesta dominico-panameña ante el Consejo de Seguridad de la ONU para crear una nueva fuerza internacional.
“El bandidaje se legalizó con Martelly”
Paraison atribuyó el fortalecimiento de las bandas criminales al ascenso al poder del expresidente Michel Martelly, líder del partido Tèt Kale (Cacos pelados), a quien acusó de haber “legalizado el bandidismo” en el Estado haitiano.
“No hay algo tan grave que haya sucedido en nuestra sociedad como la llegada al poder del régimen Tèt Kale en 2011. Martelly se presentaba como un ‘bandido legal’, y bajo su gestión se institucionalizó el bandidaje”, subrayó.
El ex cónsul indicó que los líderes de las estructuras criminales actúan abiertamente, conceden entrevistas y mantienen influencia dentro de algunos sectores políticos actuales.
Paraison insistió en que Haití necesita un cambio radical en su forma de gobernanza y una depuración profunda de las estructuras de poder, advirtiendo que no habrá esperanza entre la población mientras las bandas continúen dominando el territorio.
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