La ‘vaina’ del petróleo intermedio de Texas (WTI) ha dado un susto de una vez, desplomándose un 5.72 %, para situarse en 84.20 dólares el barril este lunes. Esta movida en el mercado, que se siente como un respiro, llega después de que Estados Unidos pausara sus ataques contra Irán durante el fin de semana. La noticia ha movido el tapete y muchos se preguntan si esto es el inicio de una calma o solo un compás de espera en un lío que tiene a la región en ascuas.
A las 9:00 de la mañana, hora local, los contratos de futuros del WTI para septiembre, los de referencia en Estados Unidos, ya restaban 5.11 dólares respecto al cierre anterior. El mercado del crudo arrancó por debajo de los 85 dólares, ‘asegún’ lo declarado por Mike Waltz, embajador estadounidense ante la ONU. Él indicó el domingo que Washington está dándole “algo de margen” a los esfuerzos diplomáticos, una señal que el mercado ha interpretado como un enfriamiento de las tensiones.
Waltz explicó en la cadena NBC que el presidente busca espacio para negociaciones, las cuales “siguen en marcha” a “todos los niveles”. Esta postura diplomática cobra más peso, ya que el Comando Central de EE.UU. (Centcom) llevaba tres días sin anunciar ataques nuevos contra Irán, luego de más de diez días de hostilidades sin parar. Esto pinta un cuadro de intento de desescalada en el Medio Oriente, aunque la situación es, como decimos aquí, un ‘coro’ complicado.
Del otro lado, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Bagaei, no se anduvo con rodeos. Afirmó que los estadounidenses están “atrapados en el pantano” creado por ellos y descartó que estén en posición de negociar. Teherán soltó la ‘vainita’ de que el cese de los ataques por Washington busca solamente bajar el precio del petróleo, que se había disparado un viaje la semana pasada por la intensificación de los ataques en la región. Esa es una chercha que cambia la perspectiva.
Y como si no fuera suficiente con el tira y encoge entre EE.UU. e Irán, los rebeldes hutíes del Yemen, aliados de Irán, anunciaron ataques contra “varios objetivos y puntos sensibles” vinculados al suministro y transporte de petróleo de Arabia Saudí. Estos ataques son otra ‘vaina’ que añade leña al fuego de las tensiones en el mar Rojo y el estrecho de Bab al Mandeb. Estas zonas son cruciales, ya que se habían convertido en alternativas al estrecho de Ormuz, que Irán mantiene bloqueado, haciendo del trasiego del crudo un verdadero dolor de cabeza global.
Este vaivén constante en el Medio Oriente siempre pone a la economía global en un ‘breakdance’ medio raro. Las fluctuaciones en el precio del crudo, como esta bajada repentina, tienen un impacto directo en ‘la vaina’ de la inflación y, por ende, en el bolsillo de la gente. Cada movimiento en esa región distante se siente aquí, en el día a día, en el precio de la gasolina y en la estabilidad económica. Es un recordatorio de lo interconectado que está el mundo y de cómo un ‘coro’ geopolítico puede cambiar la jugada para todos.
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