El Servicio Nacional de Salud (SNS) le ha puesto un ‘pare’ a una vaina que tenía años jorobando la gestión en nuestros hospitales públicos: los ‘contratos privados’ con empresas y particulares. El doctor Julio Landrón, director del SNS, se ha metido de lleno en esto, mandando una resolución que exige el retiro de todos los equipos y esquemas operados por externos que no cuadren con los lineamientos institucionales. Esto es un paso de avance, mi gente, buscando la transparencia y eficiencia que tanto necesita nuestra salud pública.
Por años, esa práctica de tener equipos alquilados o servicios subcontratados por terceros ha sido un dolor de cabeza, dejando el camino abierto para el ‘tigueraje’ y la falta de transparencia. Muchas veces, esos equipos eran viejos, obsoletos, y el mantenimiento era un relajo, afectando directamente la calidad de la atención que recibía el pueblo. La idea es cortar de raíz con esos ‘negocitos’ que, según Landrón, han estancado el avance y la modernización de los centros de salud.
La resolución no es solo un ‘quítate tú pa’ ponerme yo’, ¡qué va! También establece un esquema nuevo y más bacano para la adquisición. Ahora, los directores de hospitales tendrán que meterse en procesos de licitación basados en el consumo, dándole prioridad a los insumos y reactivos al menor costo. Además, en un ‘coro’ con Senasa, la instrucción es clara: que los hospitales adquieran sus propios equipos diagnósticos, como tomógrafos y resonadores. Así se asegura que sean autosostenibles y bajo el control absoluto de las instituciones públicas. ¡Eso sí es una vaina chula!
Imagínate la diferencia, ¡klk! Tener nuestros propios equipos no solo elimina la dependencia de terceros, sino que garantiza que estén en óptimas condiciones, con el mantenimiento adecuado y disponibles cuando el paciente lo necesite. Atrás quedarán esos días de equipos averiados o citas suspendidas porque la empresa privada no apareció. Esto no es solo un tema de ahorro, sino de soberanía y calidad en el servicio médico, algo que la gente venía pidiendo a gritos. Se le está dando los días necesarios a esas empresas para que retiren esos equipos, muchos de ellos ya más viejos que Matusalén.
Y no se crean que la cosa se queda ahí con los equipos. El compromiso del SNS es con la eficiencia administrativa en sentido general. Landrón también ha puesto la mira en el uso de los recursos institucionales, exhortando a los colaboradores a darle un uso adecuado a los vehículos, solo para labores de monitoreo y supervisión programadas. ¿El resultado? ¡Un ahorro de 1.3 millones mensuales en combustible! Eso te dice que la visión es integral: no solo es cómo invertimos, sino también cómo gastamos.
En fin, este es un movimiento fuerte y necesario. El SNS le está metiendo ‘mano’ en serio a las prácticas que por tanto tiempo han sido un lastre para nuestro sistema de salud. Al final del día, esto se traduce en una salud pública más robusta, transparente y, sobre todo, que responda a las necesidades del pueblo dominicano. La meta es que la salud de la gente esté de lo más bien, sin que nadie haga ‘negocitos’ a su costa.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!



